“El Gobierno no ha entendido la profundidad de la crisis”

<p>Jaime Palomera. / <strong>Instituto de Investigación Urbana de Barcelona</strong></p>
Jaime Palomera. / Instituto de Investigación Urbana de Barcelona

Entrevista a Jaime Palomera, Integrante del Instituto de Investigación Urbana (IDRA) y uno de los fundadores del Sindicat de Llogateres (Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Cataluña). Es doctor en Antropología Económica por la Universitat de Barcelona.

Diego Delgado 29/09/2026

Jaime Palomera es doctor en Antropología Económica por la Universitat de Barcelona, investigador y cofundador del Instituto de Investigación Urbana (IDRA) y del Sindicat de Llogaters (Sindicato de Inquilinos de Cataluña). Nos atiende por teléfono la tarde en que el Consejo de Ministros ha aprobado dos decretos sobre vivienda que considera “puramente coyunturales”. 

A falta de oficialidad, todo apunta a que el “decreto Maricarmen” van a ser en realidad dos. ¿Cómo crees que van a funcionar a nivel formal estos dos decretos?

Había sobre la mesa –y sigue ahí– una propuesta muy, muy clara, que es la propuesta de la calle y sobre todo de los sindicatos de inquilinos de vivienda, que tienen muchísimo apoyo detrás. Esa propuesta es que nos homologuemos al resto de países europeos, donde el alquiler no es sinónimo de no saber qué va a pasar con mi vida a final de mes. Vivimos en un país donde hay nueve millones de Maricarmen potenciales; son todas aquellas personas que viven de alquiler y que, al terminar el contrato, no saben qué va a pasar con su vida. Aunque tú estés cumpliendo con tus obligaciones, aunque seas el mejor de los vecinos, te puedes encontrar con que te echan porque un inversor ha adquirido la vivienda y quiere convertirla en un alojamiento turístico. Esto es una anomalía, sobre todo si nos comparamos con grandes potencias como Francia, Alemania o Inglaterra. Desde el pasado mes de mayo, en Inglaterra tienen alquileres que se renuevan automáticamente, salvo causa justificada. ¿Qué significa esto? Que si un particular ha puesto su vivienda en alquiler y resulta que su hijo se quiere emancipar, puede recuperarla. Si no hay causa justificada, los contratos se van renovando, y esto hace que los inquilinos tengan mucha más seguridad, porque saben que pueden poner en marcha un proyecto vital.

Hacia ahí se dirige la propuesta de hacer contratos que se renuevan automáticamente. Esto es lo que se propone, lo que está en el centro de las demandas. Hay más, pero esa es la más importante porque cambiaría de manera inmediata la vida de millones de personas que ahora malviven de alquiler. Finalmente, parece que la decisión que se ha tomado es parcelar en dos decretos para que esta propuesta tan esencial vaya en un segundo decreto, porque no ponía de acuerdo a los diversos grupos parlamentarios y al Gobierno. 

Estamos aún atrapados en la crisis de 2008, sin asumir que la vivienda está rompiendo la sociedad, que está generando cada vez más desigualdad

¿Y qué sentido tiene eso?

Lo que se hace es impulsar un primer decreto que contiene una serie de medidas que, en lugar de ser estructurales y de cambio de modelo, son muy coyunturales. Es decir, algunas de ellas llegan hasta el año 2030, pero otras, como la que aspira a impedir que los fondos buitre adquieran viviendas para expulsar a los vecinos, es únicamente hasta 2028. La protección frente a los desahucios también está acotada temporalmente… Todo son medidas de emergencia para situaciones de excepción.

Lo que está haciendo el Gobierno desde que empezó la primera legislatura es no entender la profundidad, el calado de la crisis, porque ello te obliga a tomar medidas extremadamente ambiciosas y orientadas a cambiar el modelo y, en lugar de eso, una vez tras otra, lo que vamos viendo son normas que van parcheando, pero no forman parte de una visión de qué modelo de vivienda necesitamos.

Los países que han cambiado su destino en relación al acceso a la vivienda y el problema de la creciente desigualdad lo han hecho con una mirada sistémica, con una serie de cambios que redefinen el modelo y no lo hacen de la noche al día, lo hacen progresivamente. Austria no llega a donde llega si no es con una serie de cambios profundos a principios del siglo XX, Singapur tampoco. Los grandes referentes en vivienda empezaron poniendo los pilares de un modelo. Y aquí no, aquí estamos aún atrapados en la crisis de 2008, sin asumir que la vivienda está rompiendo la sociedad, que está generando cada vez más desigualdad, porque si lo asumes te das cuenta de que la única manera de frenarlo es con medidas estructurales ambiciosas.

¿Entonces la única medida medianamente estructural se ha escondido en un segundo decreto diseñado casi para ser tumbado?

Yo soy muy optimista siempre. Y pienso que los últimos cinco días nos están enseñando que hay momentos en los que de repente puede suceder lo que hasta entonces parecía imposible. Estamos un poco ahí. Pero sí es cierto que esta decisión lo que hace es que los parches coyunturales sí puedan salir adelante y deja una ventana ideal para poder tumbar el segundo decreto.  

Si hay un momento para convocar elecciones es este y no esperar a que la situación se vaya degradando

¿Cómo crees que va a reaccionar el movimiento por una vivienda digna ante esta respuesta del Gobierno?

Ya se está viendo, estamos en una situación de crescendo. Este fin de semana va a haber grandes manifestaciones y creo que es evidente que esta decisión de no hacer un decreto y tener la valentía de lograr que salga adelante va a generar mucha indignación. La acampada en Sol tenía una duración inicial hasta el anuncio de los decretos, y la respuesta al anuncio, como puedes ver, está siendo movilizarse más y pedir a la gente que salga a las calles este fin de semana. Esto yo creo que te da una idea de cuál es la respuesta de insatisfacción respecto a lo que se está anunciando.

Al haber tomado esta decisión, lo que se está dando a entender a la ciudadanía es que vamos a un escenario en el que ese segundo decreto que tiene la posibilidad de dar protección a los nueve millones de inquilinos –y, por cierto, también a los pequeños propietarios– se ha aislado y puede no ser aprobado. Si ocurre eso, el Gobierno va a tener muy difícil seguir. 

Si el principal problema del Gobierno es que hay fuerzas del Parlamento que están impidiendo poder aprobar las medidas necesarias para acabar con la principal preocupación de la gente de este país, lo mejor que puede hacer es aprobar esa medida con valentía y llevarla al Parlamento, y una vez el Parlamento lo tumbe, entonces es el momento de convocar elecciones. Es así, porque entonces puedes explicar a la ciudadanía de manera muy clara y muy nítida que no puedes aprobar las medidas que tienen un amplio apoyo porque no te lo permiten las fuerzas de la oposición del Parlamento, y necesitas más escaños. Si hay un momento para convocar elecciones es este y no esperar a que la situación se vaya degradando.

El presupuesto que destina el Gobierno a vivienda, comparado con el resto de partidas, es absolutamente ridículo

Da la sensación de que la gente ya tiene muy clara la necesidad de medidas estructurales. Quizá los parches hayan servido durante unos años, pero ya no…

Llevamos muchos años en los que se ha hablado repetidamente de medidas que aprobaba el Gobierno y que no tenían ningún impacto en la vida de la gente. La situación ha ido empeorando porque no eran medidas del calado que necesitamos. Insisto, por un lado no has hecho una intervención de mercado realmente garantista y protectora de los inquilinos y los pequeños propietarios, es decir, dar estabilidad y seguridad a la gran mayoría de la población; y por otro lado no has hecho los cambios que necesitarías, que requerirían de una ambición como la que se tuvo tras la Segunda Guerra Mundial en toda Europa para impulsar un gran sistema de vivienda protegida. Estamos hablando de que esto se les ha dicho mil veces. Lo saben por activa y por pasiva, que el presupuesto que destina el Gobierno a vivienda, comparado con el resto de partidas, es absolutamente ridículo. Con 500 millones de euros al año no puedes hacer una política de vivienda, no puedes crear un sistema de viviendas públicas de calidad y asequibles. 

Llevamos ocho años así y ahora, en ocho días, se quiere solucionar mediante parches muy coyunturales. Bueno, respondiendo tu pregunta, la gente ya está muy curada en salud, en el sentido de que lleva mucho tiempo viendo medidas que terminan quedando en nada. La desconfianza hacia cualquier cosa que impulse tanto el Parlamento como el Gobierno crece. Los estudios que hemos hecho últimamente muestran una desconfianza respecto al Gobierno y a los partidos del Parlamento en máximos. La gente los considera más culpables de la crisis de vivienda que a los ricos y que a las empresas. Por eso creo que hay mucho escepticismo. 

PROCEDENCIA: CTXT

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas publicaciones
  • El catastrofismo de la IA como argumento agresivo de venta

    Cuando los expertos del sector de la IA advierten que sus productos podrían acabar con la humanidad, lo que están diciendo es que su propio trabajo es de una importancia máxima y exige una inversión sin precedentes. Esta fantasía de extinción distrae de los daños reales que la IA ya está provocando.

    Redacción/
    septiembre 30, 2026
  • ¿Un 15M de vivienda?

    Las movilizaciones del Sindicato de Inquilinas ponen en el centro una reivindicación material en un contexto inundado por la culpabilización a los migrantes. El reto es superar las trampas de la política representativa.

    Redacción/
    septiembre 30, 2026
  • “El Gobierno no ha entendido la profundidad de la crisis”

    Entrevista a Jaime Palomera, Integrante del Instituto de Investigación Urbana (IDRA) y uno de los fundadores del Sindicat de Llogateres (Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Cataluña).

    Redacción/
    septiembre 30, 2026
  • “La vivienda abre un nuevo ciclo político”

    Entrevista a Javier Gil (Madrid, 1985), el autor de Generación inquilina (Capitán Swing, 2026), un libro donde analiza la financiarización de la vivienda en España.

    Redacción/
    septiembre 30, 2026