Sobre héroes comunes y científicos idealistas

Desechos de cenizas de la tostación de la pirita en la parcela, con una gran cantidad de arsénico. A poca distancia se encuentra una balsa repuleta de este material en El Hondón. Se utilizaba para fabricar ácido sulfúrico. A.G.S.

La historia de los obreros ingleses que se cuenta en la estupenda miniserie serie británica ‘Ciudad tóxica’ (se puede ver en plataformas) podría ser la de los vecinos cartageneros también.

Nazarena Balaguer

Nazarena Balaguer. 28 de noviembre de 2025 

En el código de buenas maneras de un héroe que se precie está escrito que habrá sacrificio, disciplina, en el peor de los casos, incomprensión. Hay muchas clases de ellos, algunos están muy cerca. Los afortunados cayeron en gracia a la memoria. Andan por ahí, eternos, encaramados a los altares, en pedestales urbanos.Nos recuerdan sus gestas, grandes o pequeñas, desde su soledad de bronce o escayola. Pero otros, la mayoría, podrían ser vecinos nuestros, gente común, como las Adelitas que cambiaron el delantal por el Mauser en la revolución mexicana, o los mujiks que marcharon temblando de hambre hacia un Palacio de Invierno que con el tiempo se congeló.

 La historia es tan ciega como la justicia, así que ahora, como siempre, los tenemos cerca, sin reparar en las verdades que un héroe cuenta con fervor. Pasamos junto a ellos igual que la gente lo hace con los que hablan del fin del mundo en Central Park subidos sobre un cajón. En mi ciudad hay un puñado de estos hombres y mujeres que claman en el desierto contra ese polvo tóxico que nos impregna de veneno. La contaminación es lo que respiramos por los pulmones y la piel, enferma en el cinturón Este de Cartagena a familias enteras. Cuando el viento arrecia, las partículas letales de metales pesados contaminan a toda la población.

Los vecinos del sector Estación, las barriadas Virgen de la Caridad, Los Mateos y El Llano podrían ser perfectamente aquellas madres que en Corby, al este de Birmingham, consiguieron llevar a los responsables de la planta siderúrgica British Steel, después de que sus hijos nacieran con malformaciones. La fábrica cerró, pero nunca descontaminó los suelos (a lo mejor esto les suena) y la ciudad se cubrió de un polvo rojo, como el que se queda en las baldosas de las casas de los cartageneros cuando hay calima y las industrias aprovechan para soltar fuelle a tutiplén. Contra todo pronóstico, las familias inglesas ganaron el juicio a la siderúrgica y también a la administración. Además de ser el primer caso que triunfó contra una multinacional, también cambiaron la letra de este estribillo tan aparentemente histórico que advierte como ganan siempre los poderosos. Prefiero ese otro que repite lo de ‘Nada es Imposible’ en el nuevo álbum de Luz Casal.

La historia de los obreros ingleses que se cuenta en la estupenda miniserie serie británica ‘Ciudad tóxica’ (se puede ver en plataformas) podría ser la de los vecinos cartageneros también. Esos personajes principales de las epopeyas donde se persiguen causas justas: los vecinos afectados y el científico idealista, en su lucha solitaria e incansable sobre un suelo envenenado, empresas ausentes, administraciones que silban píopíoyonohesido mientras cobardemente se ponen de perfil. También como en la serie, algún joven periodista que hace muy bien su trabajo.

Quiero pensar que veremos, porque nada es imposible, como se reconoce el trabajo del edáfologo especialista en suelos, Jose Matías Peñas, con su trabajo valiente y riguroso. Gracias a Peñas sabemos que hay cantidades peligrosamente escandalosas de arsénico, cadmio, plomo, zinc, cobre, en nuestros suelos, o sustancias de nombres tan inquietantes como compuestos volátiles orgánicos. El investigador es como el cobre, incombustible. No le harán seguramente Hijo Predilecto (bueno, quién sabe) pero las campañitas de desprestigio no han mermado ni su honor ni su moral.   

Las aves que beben en las balsas tóxicas sin tapar no saben lo que contienen, porque se mueren al meter sus picos en ese líquido infernal. Me pregunto también si ahora huyen de esa trampa, como presienten el peligro cuando hay tormenta, terremoto, o huracán. También por qué, si los pájaros mueren, las personas enferman, si cuando el viento sopla masticamos tierra con algo más, que más tiene que pasar para que el podrido Medio Ambiente no sea para los ciudadanos y las administraciones una cuestión absolutamente de primera. Mañana sábado, la Plataforma contra la Contaminación convoca a todos los cartageneros en el local social de Torreciega. En sus humildes octavillas dicen: Sin vuestra presencia, la lucha por nuestra salud será una protesta más. Si asistiera un director como Todd Haynes haría la película ´Tierras oscuras´. Pero claro, muchos arrestos hay que tener.

PROCEDENCIA:Nazarena Balaguer. eldiario.es (Murcia y Aparte) 28 de noviembre de 2025 

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