
Entradilla
Sobre el mismo tema de la nueva cara del Extractivismo, el compañero Juan Carlos Furlán denuncia la resurrección del Proyecto C

Juan Carlos Furlan, 26 de Julio de 2026
Yguazú Digital no es solo un centro de datos paraguayo, es el tablero geopolítico del siglo XXI en pleno corazón de Sudamérica, un proyecto que en apariencia promete desarrollo tecnológico y energético pero que, al desenredar sus capas, revela una trama donde se cruzan los intereses de la industria bélica de inteligencia artificial, las tensiones entre las superpotencias y la siempre incómoda sombra de la doctrina Monroe. Cuando Paraguay anuncia junto a Taiwán un megaproyecto de IA que consumirá hasta 1.000 megavatios, el equivalente a una turbina y media de la represa de Itaipú, podemos comprender mucho mejor éste «repentino» interés por la mega Represa de Corpus. Hablamos de la infraestructura energética que garantice el saqueo de América Latina en el siglo XXI.
La conexión con la industria de defensa estadounidense es lo que convierte a este proyecto en un asunto de seguridad nacional para Washington. Palantir, la empresa fundada por Peter Thiel, acaba de cerrar contratos históricos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos que ascienden a casi 10.000 millones de dólares, y su sistema de batalla Maven ya ha sido oficialmente integrado en todas las ramas de las Fuerzas Armadas para la selección automatizada de objetivos y el análisis de inteligencia en tiempo real. En ese contexto, no puede leerse como una casualidad que el propio Thiel haya aterrizado en Asunción el 13 de mayo de 2026 para reunirse con el presidente Santiago Peña en Mburuvichá Róga, porque cuando el principal socio tecnológico del Pentágono pone un pie en un país que planea albergar el data center más grande del mundo, la pregunta ya no es si habrá inversión, sino qué tipo de infraestructura crítica se está instalando y bajo qué términos de control extraterritorial.

El proyecto contempla una figura jurídica tan audaz como peligrosa: una «Embajada de Datos» que otorgaría a los servidores inmunidad diplomática y un estatus de extraterritorialidad dentro del territorio paraguayo, lo que significa que la información alojada allí no estaría sujeta a las leyes locales sino a las de la entidad que los controle, abriendo la puerta a que potencias extranjeras operen con soberanía digital plena sobre suelo sudamericano sin rendir cuentas al Estado anfitrión.
Detrás de todo este entramado se actualiza con fuerza la doctrina Monroe bajo su versión 2.0, la misma que en 1823 declaró a América Latina como zona de influencia exclusiva de Estados Unidos y que ahora, reactualizada por el «Corolario Trump-Monroe», encuentra en la inteligencia artificial y el control de los datos el nuevo campo de batalla para mantener la hegemonía hemisférica. Mientras tanto, la sombra de la represa de Corpus Christi se asoma sobre el Paraná para cuando Yguazú Digital demande un gigavatio de potencia constante.
Si el agua del río termina alimentando servidores que operan bajo lógica militar extranjera, entonces lo que estamos presenciando no es un salto tecnológico sino la consolidación de un nuevo tipo de colonialismo, el colonialismo de datos, donde dos países ceden su energía, su territorio y su soberanía digital a cambio de un espejismo de progreso, sin darse cuenta de que puede estar firmando, sin saberlo, el acta de nacimiento de su propia dependencia estratégica para el próximo siglo.

La misma IA está siendo denunciada por sospechas de injerencia en procesos electorales de varios países…Vas a permitir que hagan un nuevo plebiscito para construir Corpus o ya te diste cuenta que es una trampa?
Publicado en FACEBOOK el 26 de Julio de 2026






Deja una respuesta