
Si una cosa nos deja clara la irrupción de la Inteligencia artificial en nuestras vidas es la falta de debate que acompaña todos los nuevos hitos que acompañan a los cambios tecnológicos. La masa de la población no es considerada como actores del cambio sino como simple receptores pasivos usados por las grandes compañías y las élites económicas.

Toni Jorge, Ecologistas en Acción de la Manchuela 11-7-2026
El cine de ciencia ficción, al igual que la literatura constituyen una manera de interpretar el presente al anticipar de manera imaginaria el posible futuro. Como no pueden escapar los autores a la sociedad y al sistema económico en que están inmersos, a veces llegan a plasmar de manera ficticia cuáles son las claves que mueven las sociedades y cuál por tanto es la lógica evolución en el futuro.
Andamos ahora a vueltas con la inteligencia artificial y los centros de datos, que son la evolución lógica del sistema capitalista ahora con los avances digitales y me viene a la mente una película preciosa de mi infancia. Se trata de “forbidden planet” o planeta prohibido en España. La trama , brevemente es que un crucero en el siglo XXIII es enviado al planeta Altair para ver que le sucedió a una expedición enviada 20 años antes y que no da señales de vida. El único superviviente junto con su hija, les explica que una fuerza misteriosa ha acabado con todos los colonizadores. Tras una serie de sucesos , al final se descubre que la civilización de los antiguos moradores del planeta habían conseguido el hito de construir una gigantesca máquina capaz de dar vida a todos sus deseos, simplemente con pensar en ellos. Lo que sucedía en suma, es que también era capaz de dar vida a sus deseos ocultos destructivos, a sus pesadillas. Solamente destruyendo la máquina, y por lo tanto renunciando a esa realización automática de los deseos la tripulación podía salvarse. Finalmente el planeta es destruido.
Con mis ojos de ahora, y a la vista de lo que sucede, me doy cuenta de que el film se puede interpretar como una parábola moral.
No existe gran diferencia entre lo que sucede en la película y la realidad.
El sistema capitalista, desde sus inicios y el establecimiento de sus reglas de funcionamiento es un sistema cuyo objetivo es la acumulación continua de capital y para eso necesita un consumo continuo de recursos materiales y energéticos y un crecimiento sin límites. Este consumo de recursos se produce como efecto directo de la necesidad de incrementar el consumo de bienes y servicios por parte de la población. No nos engañemos, la finalidad no es el incremento del bienestar de las personas sino que estas personas identifiquen bienestar con consumo, es decir, que lleguen a creerse que a mayor consumo , mayor bienestar y felicidad.
Por absurdo y difícil de creer que pueda parecer, los grandes agentes económicos y tecnológicos del mundo creen a pies juntillas estas premisas y son capaces de sostener sin inmutarse este discurso de que los límites no existen o están tan lejos de ser alcanzados que para entonces ya habremos descubierto otros mundos dónde poder seguir haciendo lo mismo. ¿Qué otra cosa hay detrás de la recién reinaugurada carrera espacial y las grandes inversiones en proyectos?
Otra de las fantasías que necesitan ser creadas es la de que todo es posible y la tecnología nos pone todo al alcance de la mano, la compra digital pone a nuestra mano un mundo infinito de artículos que podemos recibir en casa con sólo hacer un clic, desde una cena a unos gayumbos. Desde que nacemos , la realidad y nuestros padres nos enseña que eso es mentira, ni todo es posible ni nada se obtiene sin un coste. Siempre que hay una ganancia, habrá una pérdida de algo.
Es cierto que el desarrollo tecnológico y digital pone a nuestro alcance metas que ni soñábamos, pero la cuestión es dónde nos lleva el atravesar estas metas.
La computación se ha adueñado por completo de nuestras vidas y vuelto imprescindible creando en nosotros una dependencia completa de la misma. Nos resulta difícil representarnos una realidad sin móviles ni ordenadores, creeríamos que habíamos retrocedido en el tiempo. Pero a la vez, hemos llegado a crear una superestructura, como los habitantes de Planeta prohibido, que también puede hacer realidad la peor de nuestras pesadillas y devorarnos a nosotros y a nuestro mundo.
El mundo tecnológico llegó cargado de promesas de hacernos la vida más fácil de ser verde y sostenible y de disminuir la demanda energética por la eficiencia que permitía. Pero el mundo tecnológico se ha puesto al servicio del consumo y al servicio de las élites económicas que controlan nuestros destinos, lo cual no supone nada nuevo.
Tras la revolución de los PCs llegó la de los móviles, llegó la nube al servicio del uso de internet y con ella centros de datos cada vez mayores, y ahora llega la Inteligencia artificial.
Esta última llega, como siempre, de la mano de la promesa de que nos va a facilitar las cosas y nos va a quitar de en medio tareas mecánicas y aburridas que, paradójicamente, nos están dando de comer. Tal vez prefiramos comer haciendo tareas tediosas que morirnos de hambre sin hacerlas, pero claro, nadie nos va a preguntar por ello. Un ejemplo de la pag https://www.marketsandmarkets.com/Market-Reports/artificial-intelligence-market-74851580.html

Pero todos sabemos que no es lo único que va a hacer una tecnología que requiere un grado de especialización extraordinario y unos recursos enormes. Determinadas tecnologías sólo se desarrollan en el marco de determinados sistemas económicos y políticos, lo cuál cuestiona totalmente la idea tan extendida de “ la tecnología no es buena ni mala, depende del uso que se le dé”. Es imposible desligar la tecnología de la AI del modelo capitalista de un estado fuertemente controlado por las élites y con elevadas tasas de desigualdad.
Para empezar se va aponer al servicio de la industria de la muerte, de la militar, calculando objetivos, probabilidades, daños colaterales, guiando misiles, manejando drones. Pero también será una estupenda herramienta de control de la población y una maravillosa herramienta de propaganda capaz de llegar a lo más sensible de las personas. Una herramienta letal puesta al servicio de la manipulación. ¿Quién diseñará los eslóganes políticos, las campañas?
La AI nos ha conquistado antes incluso de pretenderlo. Quién renuncia a una herramienta que es capaz de escribir un artículo, hacer una alegación ambiental, lanzar una nota de prensa, hacer una redacción, escribir un proyecto fin de carrera. Quien puede negarse a algo que nos permite no pensar, no esforzarnos… a algo que va a razonar por nosotros. En foros ecologistas y ciudadanos ya se están haciendo cursos y propugnando su uso como herramienta para ser más eficientes en nuestras alegaciones y recursos, en nuestras notas de prensa o en nuestros artículos: un auténtico Caballo de Troya se nos está colando en la habitación, a la vez que la criticamos por su consumo de recursos, la utilizamos. Nos convertimos en vegetarianos que comen carne.
La estrategia de penetración en el mercado, como no podía ser de otra manera, es perfecta. Se lanzan versiones gratuitas de poco rendimiento para tareas básicas y entretenimiento y conforme se va creando la adicción se llega a las de pago. Actualmente en el buscador Google se activa automáticamente y no hay forma humana de quitarla. La única opción es en cada búsqueda seleccionar que busque en la web.
Como todo, nos encontramos con una tecnología que no viene a solucionar nuestras necesidades sino a crear necesidades nuevas, se va a convertir ella misma en una necesidad.
Y TODO ESTO…¿A COSTE CERO?
En primer lugar, desde el desarrollo de internet, comenzaron a requerirse centros de datos, que básicamente eran locales donde las diferentes tecnológicas colocaban sus servidores para almacenar los diferentes contenidos que las diferentes páginas web colgaban.
Centros de datos hay de varios tipos: –
De empresa, para dar servicio a la empresa, bancos, etc
De nube pública, de los proveedores de servicios en la nube y dónde los particulares pueden almacenar sus datos. Hiperescaladores, los más grandes diseñados para manejar big data, las bases de la inteligencia artificial.
Y por fin los edge data, situados cerca de los usuarios finales.
Estos centros de datos consumen:
Componentes, o lo que es lo mismo Hardwarwe, cableados,etc.
Espacio físico ( algunas fuentes caltulan 14.500 km2 para el 2030).
Energía, luego hablaremos de ella
Agua para refrigeración, ya que, aunque existen otros sistema, el agua es el más económico.
La cuestión es que todos estos consumos dependen del uso que se haga de la AI y ahí entramos otra vez en las leyes del mercado: yo tengo un producto que me interesa vender y que por lo tanto tengo que hacer necesario para los consumidores, con lo que tengo que promover su uso masivo, y esto, inevitablemente va a disparar sus consumos.
Según Fortune Business Insigths, el mercado de la inteligencia artificial va a crecer exponencialmente con una tasa del 26% anual. Para el 2025, las inversiones eran cercanas a los 200.000 millones de dólares

Como es natural, se va a producir la consabida competencia entre las diferentes empresas deseosas de abrirse un hueco en el sector.
En contra de lo que podía parecer, esto no son buenas noticias para la ciudadanía, aunque si que lo son para las grandes empresas que operan . Y no son buenas noticias porque cuando por encima de todo se requiere reducir las emisiones y se incrementa la potencia renovable, surge un nuevo sector altamente consumidor y emisor que se abre paso y demanda más de lo que estamos ahorrando por otras partes, con lo que se tapamos agujeros para abrir otros nuevos.
EL CONSUMO DE COMPONENTES:
El hardware de los centros de datos se renueva normalmente cada 5 a 6 años, coincidiendo con el fin de su soporte técnico y garantía original. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial ha reducido este ciclo a solo 18 meses o cada año para equipos de alto rendimiento, ya que los clústeres de GPU se vuelven obsoletos rápidamente frente a la rápida innovación tecnológica (compucycle). Es cierto que al principio los ciclos de vida se ampliaron ligeramente, pero esa tendencia se ha parado. Si tenemos en cuenta que las tasas de reciclaje son de un 17% ( Microsoft) y que las cifras son ligeramente superiores si hablamos de reacondicionamiento , nos podemos hacer una idea de la magnitud del problema.
Para hacernos una idea de lo que esto supone, hemos de tener en cuenta que los centros de datos de la anterior generación podían tener entre 5000 y 10.000 GPUs, mientras que los huevos hiperescalares van mucho más arriba y por ejemplo, el centro que Elon Musk prepara para Menphis es de 70.000 GPUs y por lo tanto servidores. Naturalmente vienen de la mano de procesadores más potentes y por lo tanto de mayor consumo, hasta 4 veces más que los convencionales. ¿Nos hacemos una idea de lo que supone la renovación del material de un hiperescalador?
EL CONSUMO DE ENERGIA:
Una consulta Estándar de IA generativa (como ChatGPT o Gemini) consume entre 0,24 Wh y 0,34 Wh de electricidad, esto supone más de 10 veces la energía de una búsqueda tradicional de google por ejemplo. Pero si esta consulta es compleja, el gasto se puede multiplicar por 160 o más. Tengamos en cuenta que los datos pueden provenir de cualquier lugar del mundo y su procesamiento requiere operaciones computacionales complejas.
En la Unión Europea , los centros de datos representan el 3% del consumo eléctrico, pero tengamos en cuenta que muchos de ellos cuentan con sus propias centrales de generación a base de gas natural, con lo que el consumo puede ser mayor.
Según la ONU, un gran centro de datos puede consumir tanta electricidad como 100.000 hogares. Los centros promedio tienen una demanda de unos 5 a 10 megavatios mientras que los grandes suelen ser de 100Mw, pero por ejemplo, se está tramitando uno de 300 Mw en Vianos, a la orilla de un afluente del Guadalquivir. La tendencia, como no podía ser de otra manera, es que se hagan cada vez mayores por una cuestión de economía de escala.
Actualmente, EEUU, China y Europa consumen el 85 % de la electricidad de los centros de datos. Las estimaciones es que el consumo global de la IA es de 415 Tw, y se espera que esta demanda se duplique para 2030 con 945 Tw. La demanda de electricidad de los centros de datos es igual que la total de Francia. Esta electricidad se distribuye entre el 60% destinada a los servidores y la refrigeración y el control pueden llegar al 30 %..
Este consumo está subiendo de manera casi exponencial y representa una fuente de emisiones sobrecogedora si tenemos en cuenta que cada teravatio convencional va asociado a unas 400.000 toneladas de Co2 equivalente. Si multiplicamos esto por las previsiones de 945 Tw nos da 378 megatoneladas. La AIE por su parte cifra que el tope de emisiones será de 320 megatoneladas para ir luego bajando a 300 , pero no nos acabamos de creer esta disminución y aunque así fuera no es nada tranquilizador en la encrucijada en que nos encontramos. Mientras Ante estas cifras las empresas suelen optar por comprar créditos de carbono a las grandes eléctricas con producción de renovables, lo que no hace sino camuflar el problema, ya que supone un aumentó y de demanda con menos margen para otros sectores existentes que se quieran descarbonizar, y además se ignora que su consumo es permanente y por lo tanto sólo podría ser parcialmente cubierto por renovables ( en caso de serlo, que no lo es normalmente) Pero es que además, algunos centros de datos tienen sus propios centros generadores de energía, como la de Vianos, que la obtendrá de cuatro turbinas de gas natural. Cuando dan sus cifras de consumo de energía y por tanto de huella de carbono, su impacto queda camuflado por los créditos de carbono comprados. Los principales centros de datos han firmado compromisos de eficiencia energética, pero la cuestión es una pescadilla que se muerde la cola, nos encontramos con la paradoja de Jevons. La eficiencia que se consigue por una parte se dilapida con el aumento exponencial de la demanda. Según algunas fuentes con prácticas de ingeniería financiera con los créditos de carbono, algunas empresas camuflan el 85% de sus emisiones.

Otro efecto de rebote de lo dicho anteriormente es que grandes compañías se interesan de manera creciente por instalarse en España al tener esta una gran producción de energía renovable
En el sumun del cinismo, se justifica esta alta demanda diciendo que la IA va a contribuir a crear sistemas energéticos más eficientes y por lo tanto a bajar su huella de carbono.
La Unión europea tiene la intención de triplicar la capacidad de procesamiento en los próximos años, envuelta como está en esta furibunda competencia tecnológica en que se han sumido el resto de potencias globales.
En la UE , los operadores ( con capacidades superiores a 50 Kw.) tienen la obligación de reportar anualmente sus cifras de consumo y de toda una serie de parámetros. Esperamos que no se falseen
( todos sabemos que hay muchas formas de interpretar las cifras) y que se hagan públicos . De momento, las principales empresas reconocen abiertamente que su consumo de energía ha aumentado un 25% en ¡UN SOLO AÑO! Y es que, mientras es cierto que han obtenido más eficiencia en el consumo de energía para la refrigeración, la han dilapidado en consumo de computación.
Todo este consumo está propiciando en algunos lugares a posponer el cierre de centrales térmicas de carbón o alargar la vida de nucleares, o directamente a impulsar los SMR o reactores modulares.

Aquí tenemos las MUY optimistas previsiones de uso de energía por parte de la Agencia Internacional de la Energía

EL CONSUMO DE AGUA:
Un informe publicado este miércoles por el Instituto Universitario de Naciones loUnidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH). Predice que el consumo de agua por parte de la IA, y por lo tanto de los centros de datos para el 2030, será el equivalente al consumo de 1.300 millones de personas del Africa Subsahariana. Suponiendo la ocupación de 14.500 Km2
El agua es el principal sistema de refrigeración de los centros de datos en ausencia de otras condiciones más favorables como son climas muy fríos. El agua puede proceder de acuíferos, ríos o directamente agua del mar, en centros sumergidos en ella. La refrigeración puede ser abierta (se usa y se vierte) o cerrada ( circuitos cerrados.
Entre el 75 % y el 90 % de los centros de datos a nivel mundial dependen de la refrigeración por agua como método principal.
En el contexto de la refrigeración de un centro de datos, la mayor parte del agua que se extrae termina consumiéndose. Normalmente, entre el 70 % y el 80 % del agua en la refrigeración evaporativa se pierde por evaporación en el aire. El 20 % al 30 % restante se descarga como aguas residuales líquidas (que van a una alcantarilla o planta de tratamiento. Los centros de refrigeración en circuito cerrado son más eficientes en consumo de agua pero menos energéticamente y hay que disipar el calor.
Aquí tenemos las cifras de consumo de agua de AIRSYS
Consumo de agua en centros de datos según escala, tipo y función.
- Los centros de datos de tamaño mediano (10-20 MW) pueden consumir 416.350 M3 al año solo para refrigeración.
- Los centros de datos hiperescalables promedio (~100 MW) en los EE. UU. pueden consumir alrededor de 729.445 M3 al año
- Se estima que ChatGPT-3 utiliza alrededor de medio litro de agua por cada 10 a 50 respuestas.
- Según un análisis de enero de 2026 realizado por Global Water Intelligence (GWI), 30 minutos de uso de IA requieren casi tres cuartos de litro (aproximadamente el volumen de una botella de agua estándar).
Es cierto que se han conseguido altos niveles de eficiencia en la gestión de la refrigeración por agua, creando sistemas evaporativos con torres de enfriamiento y circuitos cerrados , pero no nos podemos engañar. Algunos proyectos se presentan como adiabáticos ( no hay intercambio de calor con el exterior en sus sistemas de refrigeración ), pero en nuestro planeta y por pura cuestión termodinámica, un sistema que consume energía produce calor y el calor , o se evacúa o se elimina enviándolo al exterior, si no se evacúa se produciría el colapso.
Una GPU de gama alta puede emitir una media de 350 Kcal por hora o 8400 Kcal en un día. Imaginemos el calor que hay que disipar de un hiperescalar de 70.000 GPUs, 588 millones de kilocalorías, que es la energía liberada por la combustión de 65.000 litros de gasolina (al día). Este calor se va a tener que disipar, si es con flujo de agua que retorna al acuífero, esta estará varios grados por encima de la temperatura del mismo, si se intercambia con el aire se producirá un microclima alrededor del centro. Con esto intentan hacernos alguna trampa, por ejemplo se nos habla de los centros de datos sumergidos en líquido dieléctrico que se recircula, pero la pregunta viene a ser la misma ¿dónde va ese calor?
RESUMIENDO: TODO TIENE UN COSTE, POR TANTO ¿ES ASUMIBLE ÉSTE?
Hemos repasado el consumo de componentes, el de energía y el de agua, y hemos hablado de otros efectos secundarios, y de los efectos sociales y políticos a medio y largo plazo. La cuestión ahora es plantearse si vale la pena el recurso y el uso que se está haciendo de él. ¿ Tiene sentido que la AI sea un juguete en el móvil? ¿Los estados pueden seguir permitiendo que esta tecnología permanezca en manos privadas de unos cuantos oligarcas, la mayor parte de ellos directamente fascistas? ¿Es realmente la AI una necesidad y para que tareas lo es?






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