
Cuando los desposeídos, que cada vez son más, irrumpen de golpe en la vida publica, las voces «esclarecidas» se asustan y dan indicaciones de cómo hay que hacer las protestas. El autor da una respuesta corta y concisa a la cuestión, que no se limita solo a la condición de los inmigrantes.

Pedro Prieto. 19 octubre 2026
“La burguesía del mundo entero, que mira complacida la matanza en masa después de la lucha, ¡se estremece de horror ante la profanación del ladrillo y la argamasa!”. La guerra civil en Francia (1871). Karl Marx.
Parece que la toma de la Bastilla, de la que tanto presumen en sus libros escolares, se hizo ordenadamente, por gente civilizada, de comunión diaria, que se manifestaba marchando solo por las aceras, como pide Esperanza Aguirre (salvo cuando ella misma pedía cortar Ferraz, esquina Marqués de Urquijo).
Las turbas en Francia asaltan tiendas de lujo de Celine, Dior, de Louis Vuitton y similares en el cogollo de París o Lyon, pero curiosamente, no saquean las panaderías, fruterías y charcuterías de Saint Denis. ¡Que turbas tan unidireccionales!
3-4 millones de magrebíes viviendo en Francia y 2-3 millones mas, ya franceses de nacimiento pero magrebíes en primera generación.
Eso es el resultado de varios siglos de explotación colonial miserable y salvaje de África (por ejemplo, lanzando sus bombas atómicas experimentales en Argelia, no en el Languedoc francés o en los Alpes franceses), masas que ahora vuelven o surgen dentro de Francia, hablando francés.
Anda, Le Pen, habla de «reinmigrar» a toda esta gente, lo mismo que Abascal habla de «reinmigrar» al millón de marroquíes o a los 4-5 millones de latinoamericanos que viven aqui en España, demagogos de mierda.
Y luego miras a ver quien va a desatrancar las alcantarillas, a barrer las calles y recoger las basuras o llevarte la pizza en bici a tu casa, a recoger el pimiento, el tomate, la fresa o lo que sea en los invernaderos de Lepe y a atender a los viejos en sus casas o en residencias.
Tiempo de recordar al profeta del capitalismo, el que ya nadie lee; el venerable Adam Smith, el de «La riqueza de las naciones» :
«Ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables. Es una mera equidad, además, que quienes alimentan, visten y alojan al cuerpo entero de la nación, tengan una participación en el producto de su propio trabajo que les permita estar ellos mismos tolerablemente bien alimentados, vestidos y alojados.»
— Libro I, Capítulo VIII.
PROCEDENCIA: Grupo de Telegram «Defender el territorio, Construir el futuro.




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