SEDIGAS, cómo hacer lobby falseando la verdad

Toni Jorge

Stop Ganadería Industrial

Anda el sector del biogás entrañablemente revuelto ante el más que evidente fracaso de su estrategia de comunicación ya que se están encontrando con la oposición enconada de infinidad de colectivos y plataformas por toda la geografía española. Fruto de esta preocupación han comenzado desde diferentes frentes a corre prisa a intentar minimizar los daños lanzando una contraofensiva en toda regla. Adjuntamos por ejemplo una captura de pantalla de la campaña “ mitos y bulos asociados al biometano”

Mitos y bulos. Fte: Web de Sedigas

O la reciente campaña de Genia Bioenergy titulada “El papel de los ayuntamientos en la adopción del biometano”.

Luego entramos con la primera de ellas, que además tienen mucho que ver con declaraciones públicas de los CEOs de las principales empresas. Pero primero vamos a ver de dónde surgen.

Las grandes compañías que están detrás del desarrollo del modelo de biogás-biometano son totalmente incapaces de hacer un ejercicio de autocrítica, fundamentalmente porque piensan que su poder económico les exime por completo de esta necesidad. Tan ávidas como estaban por la posibilidad de hacer un desarrollo brutal del sector que les reportaría ingentes beneficios fueron incapaces de analizar el contexto social en el que dicho desarrollo iba a tener lugar. Tarde y mal se dieron cuenta de que había gente viviendo en ese “gallinero de huevos de oro” dónde pretendían implantar sus industrias. No entendían que hubieran problemas cuando se pretendía hacer en cinco años lo que en otros países había costado 40 o más.

Suele ser un mal endémico del capital la incapacidad de darse cuenta de que sus movimientos afectan a personas, comunidades y culturas y de que estas, en la España vaciada, están más que hartas de la hipocresía de sus discursos y promesas y del eterno juego del timo de la estampita a que se ven sometidas una y otra vez con el mismo resultado, ruina para la región y deterioro de su forma de vida. Cuando alguien que quiere beneficiarse obscenamente de una actividad te dice que en realidad lo hace por tu bien y el de la región, lo normal es que se te tuerza el gesto y escrutes lo que hay de verdad. Pero aún peor es cuando ves que tus propias autoridades regionales asumen exactamente el mismo discurso, es decir, que estas empresas están persiguiendo tu bien y el del medio ambiente, y sólo de manera tangencial, beneficiándose un poquito de manera legítima. Es normal por lo tanto que se sienten juntos a cenar y sean recibidos con honores en el palacio de Fuensalida, el mismo que niega la entrada a los representantes de los ciudadanos, y es normal que vean lógico apoyarlas sin rechistar y asumir a pies juntillas sus postulados.

Fueron incapaces de ver que las comunidades locales no estaban en contra del biometano, sino en contra de la moto averiada que les estaban intentando vender esa gente trajeada con sus maletines y maneras de business-manager. No se dieron cuenta de que si en lugar de buscar dinero a espuertas de un nuevo “el Dorado” de la economía hubieran tenido la sensibilidad suficiente para conocer a la gente, sus necesidades reales y les hubieran ofrecido de verdad un traje a medida, nada de lo que está sucediendo hubiera pasado. 

Vienen ahora con un ofrecimiento de diálogo envenenado, ese que dice “ quiero que me escuches sin que yo te escuche a ti , o si lo hago no será para hacerte caso”. Y lo hacen cuando el desaguisado es más que completo.

Todos sabemos que se trata de una pelea desigual, la de los ciudadanos en contra del binomio grandes empresas-Administración, que cuenta con todo el dinero, los medios, los funcionarios y las voluntades compradas con favores. Pero parafraseando a Unamuno: “ venceréis, pero no convenceréis”.

Cuando a día de hoy, y en el escasísimo plazo de un año, ya se encuentran 50 proyectos de plantas de biogás en Castilla la Mancha tramitándose, con un tamaño medio superior a las 155.000 toneladas y que van a procesar la mitad de los residuos totales de la región, pues bien, cuando a día de hoy tanto Sedigas como Genia Bioenergy lanzan sus respectivas campañas, queda de manifiesto que no han aprendido nada, ni tienen intención de hacerlo. Sobre todo cuando aprender algo supondría autolimitarse en su afán de lucro y entender realmente el discurso detrás de las plataformas. 

Sedigas es una de las primeras patronales que se interesó por el biogás en España cuando el mercado de dicho compuesto empezó a oler a dinero seriamente. Anteriormente ya existían pequeños desarrolladores de biogás como Biovec y otros, que realmente preocupados por una correcta gestión de residuos e ilusionados por las posibilidades de la digestión anaerobia estaban ofreciendo soluciones locales a medianas empresas agrícolas y ganaderas, y desarrollando una ingeniería y procesos que, en nuestro país, que no en otros de Europa , estaban dado resultados.

Sedigas no nace con el biometano, nace para dar impulso al uso del gas natural cuando este era considerado un gas no contaminante y por lo tanto se impulsaba su uso frente a otros combustibles fósiles.

Todavía hoy podemos leer en su web su declaración de intenciones de esta forma: Desde su creación en 1970 impulsa la cooperación de todos los agentes implicados para acelerar la transición energética, que busca el equilibrio entre el cuidado del medioambiente y la garantía de suministro, el crecimiento de la economía y el bienestar de los consumidores. En un contexto de transformación energética, Sedigas quiere transmitir a la sociedad que el gas es una energía sostenible y eficiente, una energía de presente y de futuro.”

No entraremos en la definición de su aparente preocupación por la transición energética o el medio ambiente, ya que cae por su propio peso que cualquier grupo de empresarios del gas estará mucho más preocupado por su cuenta de resultados que por estas cuestiones.

Es decir, Sedigas nace preocupada por impulsar el uso del gas natural, ya que de este uso dependen los beneficios de las empresas que lo comercializan.

La acumulación y la  generación de residuos no ha sido nunca una preocupación destacada, ni de la administración ni de las empresas, más bien al contrario, ya que una correcta gestión de los mismos suponía un coste adicional para estas y a la vez un quebradero de cabeza para las administraciones. A nadie le interesaba lo que se veía como una pérdida de competitividad con la consiguiente bajada del PIB. Pero hete aquí que de repente el interés de los fondos de inversión da a la mierda el toque de oro como en su día le pasó al rey Midas, y lo que a nadie le interesaba comienza a concitar apetitos desenfrenados. Aquí, sin embargo, la maldición no la sufriría el legendario rey sino aquella España convertida en vertedero por empresas sin ningún escrúpulo ambiental.

Sedigás fue la primera agrupación de empresas que olió la situación con suficiente antelación , al igual que AEBIG. Es así como se establecen contactos con otros “lobbies” europeos, con las altas instancias de la Administración y como se arma un discurso ambiental de descarbonización, lucha contra el cambio climático, gas verde y renovable. Esta superestructura ideológica era imprescindible para justificar la imposición sin ningún tipo de miramiento de un modelo de biogás claramente agresivo con el entorno rural, siguiendo postulados netamente neocolonialistas y que supeditan como siempre los intereses de las personas y el medio a la economía. A partir de haber montado dicho aparato ideológico, cualquiera que se opusiera pasaba a pertenecer al bando de los “irracionales”, “poco informados” “demagogos”,”retardistas climáticos” y un largo etcétera.

A continuación, Sedigas, junto con Biovic Consulting elaborarían un delirante documento titulado “ el potencial del biogás en España “, en que cifraban en 163 Twh/año el potencial de generación en España, casi el 50% del consumo total. Nadie reparó en los 59 Twh año correspondientes a cultivos secundarios que equiparaban un país semiárido como el nuestro a otro como Alemania donde sobra el agua. Bueno, nadie reparó en esto ni en muchas otras cosas, como que el informe no iba acompañado de sus fuentes de datos, ni de que para nada se hacía un estudio de sostenibilidad. “Nimiedades” como diría Joan Batalla, el economista presidente de Sedigas. Incluso el ministerio dio por bueno el estudio.

Potencial de producción. Fte. Web de Sedigas

Pues bien, ahora nuestra empresa lanza su decálogo de “mitos y bulos asociados al biometano” volviendo a mostrarnos su escasa capacidad de aprendizaje. Escasa capacidad, ya que con el nombre intenta de una manera torticera asociar la oposición a su modelo de biometano y modelo de las grandes energéticas con la oposición irracional a una cosa “ per se” deseable, buena y respaldada por la ciencia.

Fruto de esta miopía se desgrana a continuación dichos mitos y bulos.

Comienza con una afirmación de que nadie ha hecho que nosotros sepamos, con la intención evidente de colgarnos el sambenito de ignorantes: “el biometano es una tecnología no probada”. Nunca las plataformas hemos mantenido esto. Ahora bien, es evidente que, si bien las pequeñas y medianas plantas de autoconsumo están de sobras probadas (y no siempre de manera totalmente satisfactoria), las enormes plantas que se impulsan ahora es evidente que van a tener enormes problemas de gestión, que derivarán en un futuro próximo en problemas graves.

Segundo bulo: “ se necesitan nuevas y caras infraestructuras para usarlo”. Pues bien, esta es otra afirmación que nunca nadie ha hecho, con lo que la mala intención de adjudicárnosla resulta más que hiriente. Pero también ignora que la propia burbuja que se ha generado en torno al tema ha movido en algún caso a una instalación demasiado cara y larga de conducto gasístico para aprovechamiento de la producción. Y no olvidemos el pufo lanzado por la industria del “gasoducto virtual”, de éxito nulo por, en este caso sí, necesidad de instalaciones caras y faltas de rentabilidad.

Tercer bulo: “ Las plantas de biometano generan malos olores”. Bueno, la verdad es que tachar de bulo esta afirmación es simplemente negar la mayor, pero por una cuestión lógica, la hemeroteca está llena de plantas con problemas de olor. Y es lógico, en ellas no se elabora perfume sino materia orgánica en proceso de descomposición más o menos acelerada y sometida a procesos difíciles de controlar cuando se trata de grandes tamaños como las que se impulsan por cuestión de rentabilidad.

Cuarto bulo: “suponen un riesgo para el agua de consumo humano”. Bueno, está claro que generalizar es odioso, y es cierto que en algunos casos, con un tamaño adecuado, con una dieta adecuada y con un control exhaustivo del digerido ( sometiéndolo a los procesos adecuados ) no tiene porqué haber problema. Pero los problemas vendrán sin duda con las plantas que se están proyectando con un tamaño que hará imposible (por poco rentable) ese tratamiento.

Quinto: “sólo afecta a quienes tienen gas en casa”.  Sólo el poner esta frase en nuestros labios supone tomarnos por tontos. Y es evidente que sabemos perfectamente en lo que consiste la red gasista y los usos que tiene, así que se podían haber ahorrado este presunto bulo.

Sexto: “no aportan beneficios al ámbito local” . Aunque no hemos lanzado nunca una afirmación así de manera tan categórica, sí que hemos puesto en duda el discurso triunfalista que acompaña a los proyectos de fijación de población, de 30 puestos de trabajo por planta y que iban a reactivar la economía local. Las cifras de empleo tan dispares que ofrecen plantas de la misma capacidad son más que dadas a generar sospechas de que hay gato encerrado.

Séptimo: “aumentan el tráfico pesado y la peligrosidad vial”. Nadie ha dicho esto tampoco. Lo que se ha dicho es que las plantas de gran tamaño (que son casi todas las que se están proyectando) sí que aumentan ese tráfico. Y no nos inventamos nada, sólo hay que hacer números: una planta que entre entradas de sustratos y salidas de digerido procese en total 440.000Tm , que a 20 toneladas por camión me van a dar 22.000 camiones , lo que suponen 60 diarios. ¿Es eso más tráfico en un pequeño pueblo o no?.

Octavo: “ Esas plantas hacen un ruido insufrible”. Otra vez se nos adjudican palabras nunca pronunciadas en un intento por desprestigiar nuestro discurso. Nadie ha dicho eso. En todo caso, sí que afirmamos que se trata de un ruido continuado y de cierta intensidad, como corresponde a una instalación industrial que funciona sin parar las 24 horas del día.

Noveno: “Fomentan la ganadería industrial y las macrogranjas”. Bueno, hay que tener arrestos para calificar esto como un bulo cuando las mismas empresas promotoras lo están ofreciendo a los propietarios de las granjas como la solución perfecta para salvar los factores limitantes del crecimiento del sector: el no saber qué hacer con la desorbitada cantidad de residuos. Vemos la misma declaración de intenciones en el plan regional de biometanización de Castilla la Mancha.  Existen proyectos que se presentan a sí mismos como necesarios para que siga creciendo la ganadería. El proyecto de 25 granjas de 864 UGM de Litera Meat en el bajo Aragón, se presenta asociado a 3 macroplantas de biogás para gestionar el casi medio hectómetro cúbico de purines generados. O sea, lo que sí que es un bulo es decir que tal afirmación es un bulo. Otra vez Sedigas insulta nuestra inteligencia.

Décimo: “La factura energética no se ve favorecida”. Pues se verá favorecida la de los promotores, porque de momento el biometano resulta más caro que el gas natural y necesitará de bonificaciones. Si la escasez o los mercados producen una subida del gas fósil, será difícil que la opción por el biometano llegue a reflejarse en la factura del consumidor. Así que no, no se trata de un bulo, sino que de momento es un hecho incuestionable. La presencia creciente en el sector de fondos de inversión poderosos no resulta nada halagüeña para el futuro de los precios.

Undécimo: “no mejora la competitividad del país”. Debemos aclarar dos cosas, en primer lugar que la práctica totalidad de la tecnología es importada, y en segundo que la competitividad en un sector no es garantía de beneficio social ni ambiental para las zonas donde se implanta determinado sector. Así nos ha venido pasando con la ganadería industrial. Castilla la Mancha es exportadora neta de energía renovable, pero a la vez tiene uno de los PIBs más bajos.

Duodécimo: “ No es necesario desarrollar el biometano en España”. Otra vez intentan desviar la atención de nuestro discurso real. Sí que es necesario el desarrollo del biogás en España, pero lo realmente necesario es desarrollar un modelo más consensuado, más sostenible y más acorde con las necesidades y aspiraciones de la gente y del territorio. Más democrático en suma.

Planta de biometano. Fte Web de Stop Ganadería Industrial

Resumiendo, lo que Sedigas presenta como “los mitos y bulos del biometano” es un despropósito totalmente malintencionado por parte de un lobby que intenta falsear y deformar un discurso coherente, un discurso que cuestiona la lógica de un modelo especulativo y nada democrático de la energía. Un lobby que está desplegando una estrategia agresiva en todos los frentes, con una inversión enorme para imponer su agenda como la única válida. O sea, que los “mitos y bulos” devienen en sí mismos un bulo absoluto.

Antonio Jorge San Vicente

Víllora a 23-9-2025

Respuestas a «SEDIGAS, cómo hacer lobby falseando la verdad»

  1. Avatar de Pepe
    Pepe

    No olvide Sr. San Vicente, que el problema clave es el exceso de producción de carne de cerdo para exportación. Si se mantiene ese superexceso de producción serán necesarias macroplantas de ¿bio?metano sí o sí.
    Diríjanse los dardos contra las macrogranjas y las multinacionales que las promueven y las macroplantas metanizadoras dejarán de ser necesarias: stop a la ganadería industrial

  2. Avatar de Toni Jorge
    Toni Jorge

    Efectivamente, toda la razón, pero este es un tema que ya hemos abordado en diferentes artículos anteriores: El 70 por ciento de los residuos que procesan las plantas de biogás tienen su origen en la ganadería industrial, lo que nos aboca a un círculo vicioso de generación de residuos para generar energia necesaria para generar residuos…una locura!!!

Responder a Pepe Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas publicaciones
  • Para la nave de Cuba.

    La solidaridad internacional con Palestina perdió intensidad cuando se produjo esa supuesta tregua que no ha detenido la masacre, los asesinatos, el hambre. Siguen los actos de apoyo de personas y pequeñas organizaciones, pero, hasta ahora, el mundo –si existiera como sujeto– acepta lo inaceptable. La solidaridad internacional con Cuba hoy acontece en algunos países […]

    Toni Jorge/
    marzo 4, 2026
  • Alarma social por el aluvión de plantas de biogás: ¿cómo diferenciar los proyectos buenos de los que no lo son?

    Clemente Álvarez, siempre cercano a los defensores gubernamentales de la transición energética a toda costa, trata el tema centrándolo en Xavier Flotats- Fernando Valladares y Marina Gros, portavoz de Ecologistas en Acción y su «caso por caso».

    Redacción/
    marzo 4, 2026
  • ¿Transición ecológica? Sí, gracias

    Artículo colectivo con firmas del nivel de Antonio Turiel, Pedro Prieto o Antonio Aretxabala, contestando a Mikel otero (EH Bildu) y Héctor Tejero (Más Madrid) y su apoyo al modelo REI (Renovable Eléctrica Industrial) de transición energética.

    Redacción/
    marzo 3, 2026
  • Pinta y colorea la hecatombe que te espera

    Autora: Casandra. PROCEDENCIA: La Voz de Asturias

    Redacción/
    marzo 3, 2026