Biogás y supremacismo animal

Procedencia.

El presente artículo pretende ser una reflexión sobre la interesante línea de trabajo abordada por Nuria Z.Lopez en el diario.es y luego reproducido en este periódico, con el título “¿Biogás no? Cuando las necesarias protestas diluyen la cuestión animal.

Toni Jorge. STOP Ganadería Industrial

Desde nuestra organización, Stop Ganadería Industrial , el advenimiento del biogás fue visto desde el principio como un riesgo cierto de consolidación del sistema insostenible y aberrante de la ganadería industrial. Fuimos por ello , y lo continuamos siendo, muy criticados desde diversos frentes, uno de ellos , como no podía ser de otra manera es el propio sector de los promotores y desarrolladores de plantas, entre los que se cuentan personajes muy conocidos como Fernando Suárez, que se ha empeñado en dedicar su jubilación a luchar contra nosotros. Pero el otro,es , sorprendentemente , el de algunas plataformas contra las plantas que no ven este vínculo con la ganadería o , cuanto menos, han deseado mantener un perfil independiente de la lucha contra el sistema agroalimentario vigente.

Parece haber un amplio consenso científico en que el capitalismo necesita crecimiento, y  este necesita extractivismo y energía. Y en que los límites del planeta necesitan ser ignorados y sobrepasados para continuar con esta dinámica. Precisamente por esta razón nuestro sistema agroalimentario, dónde han sido expulsados los pequeños y medianos productores que salvaguardaban la soberanía alimentaria y la salud de los ecosistemas ( no todos, evidentemente), ha asistido a una concentración cada vez mayor de la propiedad y de la producción y con ello , impelido a ignorar los límites en lo referente a la sobreexplotación del agua , el empobrecimiento del suelo con los abonados salvajes, y la contaminación sin freno de los acuíferos. Es decir, que el sistema agroalimentario se constituía a la vez en suministro de alimentos y en amenaza futura para la salud. En una competición desenfrenada, en la que hay que mantener la mayor producción a toda costa si se quiere sobrevivir en un mercado irracional cuya finalidad no es la producción de alimentos sino de dinero rápido, todo el mundo se ve arrastrado a una carrera en la que cualquier limitación al tamaño de las granjas, uso de pesticidas, uso de abonos, y un largo etcétera , van a ser vistos como un riesgo para la propia supervivencia.

Fuente world economic forum

Pues bien, como el capitalismo es incapaz de afrontar cualquier problemática que conlleve la pérdida de rentabilidad o el freno a su ADN de crecimiento ( en medicina , lo que crece sin freno se convierte en un cáncer), lo lógico es que se afronte el problema de los límites con la misma perspectiva del crecimiento y del beneficio. Es por tanto normal que se piense en que , el seguir ganando dinero a espuertas con el crecimiento de un negocio nuevo impulsado desde los lobis y gobernantes y desde la Unión Europea, las plantas de biogás se consideren la solución perfecta. Básicamente porque constituyen la mejor manera de seguir haciendo caja, esta vez con el argumento verde: que son imprescindibles para la descarbonización, que necesitamos soberanía energética y que necesitamos una transición a “renovables”.

Sólo algunos grupos son conscientes de lo perverso de este razonamiento, que viene sólo para que continuemos haciendo lo mismo como si no pasara nada. Si quieres que no se vea el horizonte, lo mejor es construir cuantos más edificios, mejor.

En un pasado lejano, la caza o la ganadería eran necesarias para la supervivencia de nuestra especie como tal, nadie lo duda. Luego aparece la agricultura y la ganadería y la caza dejaría de ser necesaria excepto para los desposeídos de toda propiedad. Nuestra especie, con su adaptación eficiente al medio, y a pesar de ser diezmada por epidemias y guerras , continuó creciendo más y más, y gracias ( y por culpa) de los combustibles fósiles se ha multiplicado por 4 en los últimos 65 años. En nuestro planeta, cualquier especie que se multiplique por encima de los recursos disponibles acaba, o bien desapareciendo, o bien sufriendo drásticos ajustes en forma de mortandades masivas que reequilibran el número de individuos con los recursos disponibles.

En el caso de la especie humana, la creciente capacidad tecnológica, impulsada por las energía fósiles lo que hace es intentar incrementar los recursos disponibles a costa de un mayor extractivismo, y esto permite un crecimiento que de otro modo hubiera sido imposible.

Fuente: Mapa

Esta dinámica de nuestra especie que se inicia lejos en el tiempo , conforma toda una cultura y un pensamiento que evoluciona desde el sentimiento de falta de control sobre los acontecimientos naturales y desde las mentalidades mágicas del pasado ancestral , a un sentimiento cada vez más creciente de omnipotencia y de especie-centrismo apoyado tanto por la religión ( el ser humano es designado por Dios para regir sobre el resto de especies y está hecho a su imagen y semejanza) como por corrientes de pensamiento filosóficas y constituye un perfecto apoyo para el capitalismo: somos los dueños de la creación y por lo tanto la especie legitimada para disponer libremente y a nuestro antojo del resto de ellas. Hasta el punto de convertirlas, de seres vivos a meros recursos económicos sin derecho a nada salvo a satisfacer nuestros apetitos y necesidades.

Con ello, el grado de supremacismo que se alcanza es sencillamente aterrador, nos lleva a ignorar todas las leyes físicas, biológicas y termodinámicas hasta un desacople con la realidad que nos llega a poner en peligro a nosotros mismos como especie.

Pongamos este hecho en contexto: según la FAO, la ganadería , por ejemplo , es responsable de 6,2 gigatoneladas de CO2eq, una gran cifra sin duda, pero además hay que tener en cuenta de que el consumo de carne no es igual en todos los países y en todas las culturas. Existe una página de productores de carne daneses que hace una auditoria sobre la huella de carbono de sus productos. Se trata de DAMPO DK, invitamos a visitar su página. Pues bien , esta auditoría arroja cifras estremecedoras como que, por ejemplo que cada kilo de cerdo que consumimos va asociado a 4,69 Kg de CO2eq, o cada kilo de ternera a 74 kg de CO2eq. Pero no nos detengamos aquí. El consumo medio de carne por habitante en España, según el ministerio era en 2023 de 50 Kg (en 2024 parece que bajó). Eso supondría , si sólo se consumiera cerdo ( menos emisiones que la ternera) que iría asociado a unas emisiones per cápita de 234,5 CO2eq/año. Si según el INE, en 2024, en España habían 48.619.695 de habitantes , unas emisiones totales asociadas al consumo de carne de 11,40 megatoneladas de CO2 equivalente. Esos 50 kilos/persona suponen el sacrificio de unos 24 millones de cerdos por ejemplo al año. Se sacrifican muchos más, ya que se exporta el 60 % de la producción. Imaginemos lo que ello supone a nivel global si en el mundo hay unos 8.000.000.000 de personas, las cifras son sencillamente impresionantes.

Actualmente, según los cálculos, por cada animal salvaje hay 10 para consumo humano. La desproporción es abrumadora. Según una magnífico artículo de Miguel Angel Criado publicado en el Pais, los humanos y su ganado triplican en peso a los animales salvajes. El artículo está baso en estudios de la revista nature

Fuente revista nature.

Aquí lo tenemos, hemos normalizado por completo el apartar el resto de vida del planeta que no nos es de especial utilidad y de la que no se puede obtener rendimiento económico.

El siguiente paso será extirpar de nosotros la empatía por el sufrimiento de los animales. Esto es realmente fácil de hacer, sencillamente , estableciendo un bucle autorreferente, y parafraseando a Protágoras, “ el hombre es la medida de todas las cosas” somos la única especie inteligente, la única especie con sentimientos. ¿ Y quien afirma esto?, pues nosotros mismos. ¿ Y quien lo ratifica? Pues Dios, un agente “objetivo” creado por nosotros mismos a nuestra imagen y semejanza.

Ya tenemos el campo despejado, y lo tiene el capitalismo para tratar a los animales como un recurso económico acumulable más, un objeto con valor pecuniario, no un sujeto de vida.

Pues bien, una vez establecido que los animales no son seres vivos sino entes para nuestro uso, volvamos al tema de las plantas de biogás y su relación con la ganadería. Según el estudio de residuos hecho por el plan regional de biometanización de Castilla la Mancha, el 70 % de los residuos orgánicos tienen su origen en la ganadería. De un total de 15.700.000 toneladas, suponen unas 11 millones de toneladas de origen ganadero

Fte: plan regional de biometanización de Castilla la Mancha

Y ahora nos vamos a encontrar que la ecuación se va a dar dramáticamente la vuelta, partimos de que teníamos un problema con la cantidad de residuos que generábamos y que por lo tanto la solución lógica en el sistema capitalista era obtener rendimiento de ese problema. Primero, a pequeña escala se había hecho con tráfico ilegal, desvío de la gestión, cobro de comisiones y un largo etcétera, pero ahora se podría hacer legal y muy rentable Resulta que el sistema necesita según él , deshacerse de unos residuos que le generan problemas y además se va a obtener energía en una expresión fantástica de la economía circular.

Y ahora le vamos a dar la vuelta a la ecuación, y vamos a partir de un sistema económico que por encima de todo necesita seguir creciendo porque no conoce otra manera de conseguir el equilibrio y se da cuenta de que está metido en una trampa mortal en la que lo único que puede hacer es huir hacia adelante. Para continuar este crecimiento, necesita fuentes de energía adicionales tal como muestran las proyecciones de la EIA

Fuente: Statista

Esta necesidad desesperada de energía adicional junto a problemas de abastecimiento de otras fuentes hacen que la prioridad número uno de la Unión Europea sea por tanto la obtención de energía de cualquier fuente, renovable o no renovable. Y aquí entra el juego el biogás-biometano, que, aunque su aportación no vaya a ser determinante si que es necesaria en un modelo como el actual. Pero no nos olvidemos que un modelo como el actual está encaminado al desastre ecológico y al colapso.

Tenemos pues la posibilidad de obtener una energía , que cuando otras fuentes escaseen, va a resultar muy rentable, y de hecho ya lo está resultando, y tenemos que esa energía se obtiene mayoritariamente de residuos ganaderos. Ahora el impulso de “¿Qué hacemos con los residuos ganaderos” se convierte rápidamente en “los residuos ganaderos generan valor añadido y por lo tanto no nos molestan en absoluto, los necesitamos”. Se crea así la tormenta perfecta, un valor añadido a la ganadería industrial.

Nuestro sistema no está exento de un merecido sentimiento de culpa que hace que se falsee todo lo relacionado con la ganadería, que lo único que se vea de este sistema de producción de carne sean las bandejas de plástico de los supermercados y que se dediquen millones a hablar de bienestar animal, de instalaciones ultramodernas, de respeto a los animales y al medio ambiente ocultando la objetización absoluta del resto de seres vivos. También lo hacemos con las mascotas, objeto de nuestro disfrute, con los perros de caza, a los que se priva incluso de derechos otorgados por una ley hipócrita al resto de los animales. ¿ Como se puede hablar de una ley de bienestar animal que ignora el hecho de que se priva de cualquier experiencia vital excepto del sufrimiento a miles millones de animales estabulados y hacinados para alimentarnos?.

Pero parece que el hábito nos ha generado ya insensibilidad suficiente como para dar una nueva vuelta de tuerca y utilizar a los animales para obtener energía para nuestras industrias. Bienvenidos a la famosa granja de cerdos de “Mad Max” . Supremacismo animal con mayúsculas!!.

PD. No entramos aquí en la terrible pérdida de eficiencia energética en que consiste la cría de animales para alimentación: 4 kilos de cereales por kilo de carne producida

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