Por qué tratan a los movimientos de liberación como terroristas

Andreas Wehr


Por Andreas Wehr   

Autor alemán de libros y artículos sobre Europa, filosofía e historia, así como sobre política actual.

«La denuncia persistente y obsesiva del «terrorismo» solo tiene como objetivo criminalizar cualquier forma de resistencia contra la ocupación militar”. Las consideraciones de Domenico Losurdo sobre el asunto, hace 18 años

     En 2007 se publicó en Italia el libro «Il linguaggio dell’ Impero. Lessico dell’ ideoleologia americana» del historiador y filósofo marxista Domenico Losurdo, que se publicó en alemán en 2011 con el título «Die Sprache des Imperiums» (El lenguaje del imperio).  En él, Losurdo aborda, entre otras cosas, la instrumentalización del término «terrorismo» por parte de los Estados occidentales y, en particular, de los Estados Unidos. Como ejemplos, cita la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza, que se prolonga desde 1967, la guerra de Israel contra Hezbolá en el Líbano y la subyugación de Irak por parte de los Estados Unidos. Sus declaraciones han cobrado nueva actualidad a raíz del ataque de la organización palestina Hamás contra Israel y el posterior genocidio de la población de Gaza por parte de Israel. Hamás y las demás organizaciones palestinas que participaron en el ataque del 7 de octubre de 2023 son tildadas en casi todos los medios de comunicación de «terroristas» u «organizaciones terroristas».

El lenguaje del Imperio.

Esto no es nada nuevo. El historiador y filósofo italiano ya describió en 2007 la intención que hay detrás: «La denuncia persistente y obsesiva del «terrorismo» solo tiene como objetivo criminalizar cualquier forma de resistencia contra la ocupación militar, no limitar el conflicto ni impedir su brutalización».

Los movimientos de liberación como terroristas
Los movimientos de liberación como terroristas.

Estados Unidos, en particular, ha desarrollado la práctica de calificar de terroristas a personas, organizaciones e incluso Estados enteros que le desagradan, lo que le permite atacarlos. Así, el nombre de Nelson Mandela fue eliminado de las «listas de terroristas de Estados Unidos» solo unos días antes de su 90.º cumpleaños en 2013, poco antes de su muerte. En los años ochenta, tanto él como el Congreso Nacional Africano (ANC) habían sido incluidos en esta lista. El hecho de que, entretanto, gracias a la lucha del ANC bajo el liderazgo de Mandela, se hubiera abolido el apartheid y él hubiera sido elegido primer presidente negro de Sudáfrica y galardonado con el Premio Nobel de la Paz, no tuvo ninguna importancia. Para Washington, seguía siendo un terrorista. En su primera presidencia, Trump incluso incluyó a Cuba en la lista de países terroristas. Irán, Corea del Norte y Siria también figuran en ella. Joe Biden lo dejó así. Solo unos días antes de que terminara su presidencia, retiró a de la lista, sabiendo que Trump la volvería a incluir. Y así fue.

Entretanto, se puede hablar de una verdadera inflación del terrorismo: «El uso terrorista de la categoría de terrorismo alcanza su punto álgido en Palestina. Como señala un profesor de la Universidad Judía de Jerusalén, el Gobierno israelí incluye en la lista de «ataques terroristas enemigos» incluso el «lanzamiento de piedras». Pero si el niño palestino que protesta contra la ocupación lanzando piedras es un «terrorista», ¿debemos considerar al soldado israelí que le dispara como un héroe de la lucha contra el terrorismo? No se trata de un ejemplo imaginario. Una abogada israelí que defiende a palestinos informa de un niño de diez años que fue asesinado por un soldado en un puesto de control a la salida de Jerusalén, al que solo había lanzado una piedra. Incluso en la prensa estadounidense más influyente podemos leer sobre «horribles escenas de muerte» «cuando un tanque o un helicóptero israelí abre fuego contra un grupo de manifestantes palestinos, entre los que hay niños, en el campo de refugiados de Rafah».

Según Losurdo, «no es un comportamiento concreto (la inclusión o la exclusión de la población civil) lo que determina la línea divisoria entre terrorismo y contraterrorismo. Más bien coincide con la línea divisoria entre cultura y barbarie, entre Oriente y Occidente. Los gobernantes, que deciden soberanamente quiénes son los bárbaros, deciden con la misma soberanía quiénes son los terroristas. Con motivo de la crisis de Oriente Próximo del verano de 2006, según la gran prensa diaria, los soldados israelíes capturados por Hezbolá libanés en una operación militar son «secuestrados», «abductados» por «terroristas», que se han convertido en sus «rehenes». Por el contrario, los diputados y ministros palestinos elegidos democráticamente, que fueron detenidos por el ejército israelí a veces en plena noche y aún en pijama, sin oponer resistencia, en sus domicilios, han sido «arrestados». Israel y Estados Unidos (pero no Rusia y China) califican al Hezbolá de terrorista (la UE clasificó su brazo militar como terrorista en 2013, A.W.): Se formó durante la lucha contra la ocupación israelí del sur del país, que, junto con las repetidas violaciones del espacio aéreo y las aguas territoriales, se prolongó durante más de dieciocho años a partir de 1982. debido a su arraigo entre el pueblo y a su capacidad para combinar la acción militar y política, este grupo ha sido comparado a menudo con los guerrilleros vietnamitas. ¿Debemos considerar terrorista a una de las mayores luchas de liberación de la historia contemporánea y protagonista de una lucha antiterrorista contra la superpotencia que ha sembrado de bombas y dioxinas a todo un pueblo? Este razonamiento no habría desagradado a Schmitt (se refiere al jurista nazi Carl Schmitt, A. W.), el gran teórico del «contraterrorismo» colonial, que en su momento también justificó de esta manera las campañas de Mussolini en Etiopía y de Hitler en Europa del Este».

Losurdo concluye: «Para explicar su único punto en común (los «asesinos» o «terroristas» se encuentran, en cualquier caso, entre los pueblos coloniales, y está justificado, o al menos es comprensible, recurrir a cualquier tipo de arma contra ellos), puede servir una reflexión de Lenin: para las grandes potencias, sus expediciones coloniales no son guerras, y no solo por la enorme desproporción de fuerzas entre los dos bandos, sino también porque las víctimas «ni siquiera son consideradas pueblos (¿son acaso pueblos unos asiáticos o africanos cualesquiera?)». Por lo tanto, la negativa a considerar combatientes a quienes se oponen a Occidente es una expresión de la tendencia más o menos pronunciada a deshumanizarlos. En este sentido, podemos entender la declaración del entonces ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, según la cual en Irak solo se rebelaban contra las tropas enviadas por Washington «delincuentes, bandas criminales y terroristas» (thugs, gangs and terrorists). Así se expresa el principal responsable del infierno de Guantánamo y Abu Ghraib: existe una coherencia total entre la deshumanización llevada a cabo aquí y las airadas declaraciones de «contraterrorismo».

Del blog personal de Rafael Poch-de-Feliu

Nota: El título original del artículo es «Los movimientos de liberación como terroristas» en su traducción por Rafael Poch.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas publicaciones
  • ¿Cuál es el fantasma que ahora recorre Europa?

    Desde que se publicó el Manifiesto Comunista con su frase inicial “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo” muchas veces se ha aludido a olas de la historia que parecían barrer con todo lo anterior, instaurando una nueva época.

    Redacción/
    octubre 22, 2026
  • Huelga internacional de estibadores el 30 de octubre: ‘No trabajamos para la guerra’

    Distintos sindicatos se han unido en esta jornada de lucha para mostrar su oposición al uso creciente de los puertos e infraestructuras civiles para logística de guerra.  Desde Rebelión Ecologista nos hacemos eco de esta convocatoria.

    Redacción/
    octubre 22, 2026
  • ¡Luchemos por nuestro futuro, no por sus guerras! 20 de noviembre de 2026: Jornada de huelgas y movilizaciones internacional estudiantil y juvenil

    Hacemos un llamamiento a las y los estudiantes y jóvenes de toda Europa a rebelarse este otoño, a ir a la huelga y movilizarse el 20 de noviembre. Rebelión Ecologista se une a esta convocatoria y llamamiento.

    Redacción/
    octubre 22, 2026
  • Desde el otro lado del charco. (7) Cómo el glifosato envenena a la Pampa húmeda.

    A pesar de los juicios perdidos por Bayer-Monsanto en EEUU, con multas mil millonarias y los escasos límites que sufre en Europa el glifosato, sobre todo con el herbicida Round Up, sigue siendo el rey de la Pampa argentina.

    Redacción/
    octubre 21, 2026