El dilema existencial de la agricultura: salud y resiliencia, o producción

Fuente: prensa latina

La integración de la agricultura en el sistema de producción capitalista es absoluta desde la aparición de las energías fósiles. La intensificación , especialización y globalización llevan al monocultivo, a la aparición de plagas y al uso masivo de químicos. La salu und humana es la rehén de todo esto

Toni Jorge: Ecologistas en Acción de la Manchuela 17-10-2026

En España y el mundo en general, la aparición de las energías fósiles, primero el carbón y luego el petróleo propulsó un cambio tremendo en el sistema de producción que permitió una enorme acumulación de capital. Primero este cambio llegó a los sistemas de producción de la industria en general y permitió el abaratamiento de bienes y servicios que los ponía al alcance de capas de población cada vez mayores .  En el sector agrícola se sustituye la fuerza animal por la maquinaria impulsada por fósiles y la necesidad de aumentar la rentabilidad de las explotaciones produce una mayor demanda de fertilizantes que propicia el uso masivo de productos como el nitrato de Chile, y,  posteriormente el descubrimiento de los fertilizantes sintéticos a partir del gas natural ( estrechamente relacionados con la necesidad de explosivos de la industria militar). Este aumento de la producción agrícola induce un  extraordinario aumento de la población y el desplazamiento a las grandes ciudades. Paralelamente se produce el fenómeno de la globalización en el que la demanda de productos agrícolas se deslocaliza por completo llegando a producirse una especialización en la producción y en los cultivos. En las pequeñas comunidades va desapareciendo una agricultura diversa de frutas , hortalizas y legumbres que mantenía la autosuficiencia y dónde el trueque era una práctica habitual.

El capitalismo entra de lleno en el sector agrícola y con él la necesidad de abaratar los costes a costa de lo que sea, unas veces será a costa de la calidad , otras de agotar las tierras y otras de explotar a la mano de obra. Y esta necesidad de abaratar los costes propulsa una especialización y la llegada masiva de los monocultivos. Las regiones se especializan en determinados tipos de cultivos: la comunidad valenciana con los cítricos, la Rioja con las vides, las dos castillas con los cereales, Murcia con las hortalizas.

Ineludiblemente, los monocultivos conllevan una proliferación de plagas. Los patógenos e insectos se reproducen con mucha más facilidad y crecen exponencialmente al disponer de recursos ilimitados. En una agricultura diversa en especies, algunas pueden mermar con enfermedades mientras otras prosperan. En el monocultivo la plaga lo abarca todo.

Esta proliferación, al amenazar la productividad y los ingresos de las empresas y agricultores conlleva tomar medidas radicales mediante la aplicación de plaguicidas. Pero la aplicación regular y masiva de dichos plaguicidas puede originar resistencias en algunas plagas. Así sucede con el acetamiprid: Están apareciendo resistencias a los neonicotinoides en Bemisia tabaci y Leptinotarsa decemlineata; en Bemisia se debe aparentemente a una destoxificación oxidativa reforzada de los neonicotinoides. Así, por ejemplo, para evitar la aparición de razas resistentes la compañía fabricante recomienda complementar con otros insecticidas (los problemas se acumulan).

Pero además, el uso de plaguicidas de amplio espectro conlleva la eliminación de los patógenos pero también  de las bacterias, hongos e insectos beneficiosos. La desaparición de insectos produce una serie de efectos en cascada sobre la fauna, sobre todo aves, que se alimentan de ellos

fuente:gaceta unam

Posiblemente la agricultura intensiva, con su obsesión por la productividad y por las ganancias, olvida la complejidad de la microbiota que habita encima y por debajo del suelo y que permite sostener la vida de los cultivos

Algo similar ocurre con los transgénicos en la agricultura. En contra de muchas opiniones simplistas, amplios sectores no identifican la manipulación genética como el principal riesgo de los transgénicos, sino la dependencia que generan de las grandes compañías que las fabrican y que no liberan su uso. Los agricultores de Estados Unidos han mantenido múltiples y prolongados enfrentamientos judiciales contra Monsanto (adquirida por Bayer en 2018), centrados en disputas por patentes de semillas, contaminación de cultivos y daños a la salud por el uso de su herbicida Roundup. El tema es que Monsanto, ahora Bayer, crea un potente herbicida muy efectivo, y a la vez crea el transgénico resistente a ese herbicida, con lo que los productores de soja dependen totalmente de la multinacional. Lo que sucede también con esto son dos cosas: la primera es que comienzan a desarrollarse las “supermalezas” al producirse una selección genética natural de aquellas malezas resistentes al herbicida. La segunda es que comienza una carrera de modificaciones genéticas que requieren una evolución tecnológica cada vez mayor que sólo está al alcance de grandes empresas.

Aunque la selección genética forma parte de la agricultura desde siempre, al seleccionar variedades más productivas y resistentes, ineludiblemente se produce una pérdida genética importantísima.  la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en sus últimos datos disponibles de 2019 revelaba que por entonces el 66% de la producción agraria mundial provenía de solo nueve especies vegetales. El problema con que todo el mundo quiera consumir productos similares es que cada vez hay menos variedades disponibles porque muchas han desaparecido. Se produce una estandarización comercial, un abandono de las variedades locales con la desaparición del 75% de las mismas, y como consecuencia de todo ello, una mayor vulnerabilidad a plagas y cambio climático.

¡Algo se está haciendo mal!

Como vemos pues, la necesidad de aumentar la rentabilidad y por tanto la producción conlleva fragilidades y problemas en la agricultura y en el sistema alimentario:

–Dependencia de las semillas, en manos de grandes corporaciones como Bayer, y reducción drástica del espectro disponible.

–Dependencia de fertilizantes , sintéticos u orgánicos ( centros de compostaje, plantas de biogás)

–Dependencia de las farmaceúticas que controlan el mercado de plaguicidas y herbicidas

-Ruptura del balance Nitrógeno fósforo del suelo

–Agotamiento del suelo y pérdida de fertilidad: El agotamiento del suelo y la pérdida de fertilidad ocurren cuando la tierra pierde su capacidad natural para sostener cultivos sanos y productivos, debido a la extracción continua de nutrientes sin una reposición adecuada y al deterioro de su estructura física y biológica.

–Paso de plaguicidas y sus metabolitos al cuerpo de los seres humanos y manifestaciones diversas en forma de enfermedades hormonales o cáncer

–Dependencia de fósiles, ya que, al igual que los fertilizantes sintéticos, una parte de los pesticidas se producen a partir del petróleo o contienen derivados.

–Desaparición de gran parte de la masa de insectos y entre ellos de muchos polinizadores como las abejas. Según Amigas de la Tierra la diversidad de insectos disminuye a un ritmo alarmante del 2,5% anual, lo que pone en riesgo de extinción a más del 40% de las especies en las próximas décadas. Es un hecho que la agricultura no puede sobrevivir sin insectos.

–Sobreexplotación de los acuíferos ante la necesidad de dar mayor rentabilidad tanto al secano como al regadío. Y también como consecuencia directa del sobreuso de fertilizantes nitrogenados, contaminación de los mismos.

Fuente: Ecologistas en Acción

Fruto de todo lo expuesto se produce un inevitable choque entre los intereses de la agroindustria ( incluye grandes empresas agrícolas, farmacéuticas y agricultores que no pueden escapar a las exigencias de un mercado supercompetitivo) y los intereses ciudadanos que pretenden preservar la salud, la calidad y la auténtica soberanía alimentaria.

Sobre la necesidad que arguyen algunos sectores de este tipo de producción intensivo para alimentar a una población de ocho mil millones de personas, sólo apuntar que las estadísticas y estudios muestran que aproximadamente un tercio de la producción de alimentos destinados al consumo humano se pierden de la siguiente manera: según la FAO, un 14% se pierden durante la producción agrícola y un 17% se desperdicia en los hogares, comercio de restauración y comercio minorista.

Este hecho es impactante, pero además supone un despilfarro de recursos tremendo, hablamos de despilfarro de un tercio del agua de la agricultura y de otro tercio en fertilizantes, probablemente.

Lo de la afección a la salud de la producción agroindustrial está más que demostrado a través de numerosos estudios:

En la web infobioquímica .com podemos leer algunos de los  resultados de estos:

“En Estados Unidos se recolectó sangre de recién nacidos y sus respectivas madres entre 1998 y 2001 y se les analizó la presencia de 29 pesticidas. Siete pesticidas fueron detectados en el 48-83% de las muestras (en un rango de 1-270 ng/kg): los organofosforados clorpirifós y diazinon, los carbamatos bendiocarb y 2-isopropoxilfenol (metabolito del propoxur) y los fungicidas dicloran, phtalimida (metabolito del folpet y captan) y tetrahidrophtalimida (metabolito del captan y captafol). Los niveles de estos agroquímicos encontrados en sangre de las madres y sangre del cordón umbilical fueron similares a los encontrados en los recién nacidos, excepto por la phtalimida (Whyatt et al, 2003).

Un reporte realizado por la Red de Acción para los Pesticidas de Norte América (PANNA) y grupos asociados establece que, los residentes de Estados Unidos tienen pesticidas tóxicos en su cuerpo que están por encima de lo considerado “aceptable” por el gobierno de este país. El análisis de la información colectada por el Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de este país los niveles de químicos encontrados en 9282 personas a lo largo de toda la nación revelan que el gobierno falló en asegurar la salud pública ante la exposición a los pesticidas. Por otro lado el CDC encontró que el 100% de las personas a las que se le analizó la sangre y orina tenían residuos de pesticidas. Dos insecticidas, el clorpirifós y el metil paratión, fueron encontrados en niveles 4.5 veces mayores a los aceptados por el gobierno. Las mujeres, los niños y los inmigrantes mexicanos fueron los que tenían la mayor carga de pesticidas (Schafer et al, 2004).”

En Europa, estudios similares son los que llevan a prohibir periódicamente pesticidas que van apareciendo, pero el lobby agroindustrial presente en Bruselas ejerce una presión insufrible sobre los diferentes estados.

El ejemplo más paradigmático lo constituye el Glifosato, un producto catalogado por la OMS como “probablemente cancerígeno”, y que en estados unidos ha llevado a Bayer a tener que pagar indemnizaciones millonarias en los tribunales de diferentes estados, hasta que el tribunal supremo les ha quitado la posibilidad de fallar por supuestamente no ser competencia de los estados.

En contra de todos los criterios de prudencia, y fruto de las consabidas presiones, el glifosato fue reautorizado y su uso aprobado hasta diciembre de 2033.

Un análisis realizado por Générations Futures, miembro de la red PAN Europe, revela que 49 plaguicidas sintéticos recibirían aprobación ilimitada si la propuesta general de la Comisión entra en vigor el 1 de enero de 2027. La lista incluye sustancias tóxicas y de uso generalizado como el glifosato y el acetamiprid. Esto confirma las advertencias de la ONG de que la propuesta general de la Comisión sobre seguridad alimentaria y de piensos reducirá drásticamente el nivel de protección para los ciudadanos y el medio ambiente. Esto sólo confirma que el papel de los lobis es determinante en las políticas de la UE aunque vaya en contra de todas las recomendaciones de las agencias de salud.

Una mención particular merece el caso de Francia y del ACETAMIPRID.

En Francia, el 3 de Octubre de este año Unas ocho mil personas, según la prefectura, y 15 mil, de acuerdo con los organizadores, se congregaron el sábado para exigir un “basta de pesticidas” y denunciar los “estragos de la agroquímica”. La manifestación fue convocada por cuatro organizaciones: Soulèvements de la Terre, la Confederación Campesina, el Colectivo de Apoyo a las Víctimas de los Pesticidas de Occidente y Cancer Colère. Bajo la consigna “las víctimas ya no quieren morir en silencio”, enfermos de cáncer y agricultores buscaron movilizar a la opinión pública.

Pero no es la primera vez que colectivos ciudadanos se posicionan denunciando los efectos de los insecticidas.

El acetamiprid esta autorizado en Europa hasta 2033 ( pero su uso podría prolongarse con la ley ómnibus), paradójicamente, normativas recientes de la Comisión (como el Reglamento UE 2026/876) han elevado el límite permitido de residuos en productos específicos como la miel (pasando de 0,3 a 1 mg/kg) tras “determinarse” que no suponen un riesgo directo para los consumidores. Esto , como no podía ser de otra manera , generó crispación entre ambientalistas .

En Francia, el Acetamiprid fue prohibido en 2018. Pero por las presiones de la agroindustria, que sostenía que era el único insecticida que podría salvar la producción de la remolacha azucarera, tuvo un primer intento de reintroducción  el 2025.

Pero una estudiante  movilizó a más de un millón de personas en rechazo a la aprobación del acetamiprid, Se trataba de Eleonore Pattery tuvo una respuesta masiva en tan solo 10 días obligando a los grupos políticos a un nuevo debate sobre la llamada Ley ‘Duplomb’.

La petición contra el uso del pesticida fué apoyada también por diputados de izquierda y ecologistas recabando más de 1,2 millones, según la web de la Asamblea Nacional, la cámara baja francesa.

El Parlamento francés aprobó finalmente, el 21 de julio del 2026, la llamada ley de emergencia agrícola, que permite reintroducir de forma excepcional dos pesticidas prohibidos en el país: el acetamiprid y la flupiradifurona. La norma, conocida popularmente como “Ley Duplomb” en honor al senador que impulsó el artículo más polémico, generó una fuerte división política que terminó con la renuncia de una ministra del gobierno. La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, quien se había opuesto abiertamente a la norma, anunció su renuncia.

Como en el resto de aspectos, los diferentes estados, ante la amenaza de disminución de la producción y las presiones de los sectores agroindustriales, capitulan , relajan normas y aceptan lo inaceptable. Pero la gravedad de lo que están haciendo se refleja en la pérdida de la biodiversidad , en los problemas de salud y en una agricultura cada vez más dependiente de la manipulación genética. Sólo por mencionarlo, se está produciendo un alarmante aumento de la infertilidad en los varones. Las causas? Básicamente ambientales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas publicaciones
  • El dilema existencial de la agricultura: salud y resiliencia, o producción

    La integración de la agricultura en el sistema de producción capitalista es absoluta desde la aparición de las energías fósiles. La intensificación , especialización y globalización llevan al monocultivo, a la aparición de plagas y al uso masivo de químicos. La salu und humana es la rehén de todo esto Toni Jorge: Ecologistas en Acción de la Manchuela 17-10-2026 En España y el mundo en general, la aparición de las energías fósiles, primero el carbón y luego el petróleo propulsó un cambio tremendo en el sistema de producción que permitió una enorme acumulación de capital. Primero este cambio llegó a…

    Toni Jorge/
    octubre 19, 2026
  • Zamora, ante el centro de datos

    Resulta cada vez más habitual que, al exigir a una administración municipal, autonómica o a la misma promotora de un centro de datos que informe a la población de su proyecto, alguna de estas responda: la información está detallada en las veinte mil páginas de documentación técnica que publicamos en el estrecho periodo de alegaciones. Esto no es suficiente. Manuel García Investigador predoctoral del CSIC 15-10-2026 El derecho a la información pública no sólo implica poder acceder a dicha información, sino también contar con el tiempo y las mediaciones necesarias para comprenderla. En esta serie de publicaciones sobre centros de…

    Redacción/
    octubre 19, 2026
  • LA IA, UNA BARAJA CON MUCHOS JUGADORES

    Reseña de “Inteligencia artificial: jugar o romper la baraja” de Margarita Padilla (2026)

    Ángel Encinas/
    octubre 19, 2026
  • La geopolítica del miedo se adueña de los medios

    Hace semanas que en los medios de comunicación se está instalando un marco prebélico que azuza el miedo entre la población. ¿El objetivo? Preparar a la ciudadanía para fuertes inversiones en armamento

    Redacción/
    octubre 11, 2026