Cuando la visión ecologista alternativa al biogás no es tan alternativa. A propósito de un artículo de El Salto

Fuente: Onda Cero

Este artículo es una respuesta al publicado en El Salto con el título «Biogás y biometano: una visión ecologista alternativa«. No deja de sorprenderme que todavía haya miembros de Ecologistas En Acción, y miembros  que en su día tuvieron cierto peso, que sigan manteniendo postulados ingenuos, y por lo tanto bastante al margen de la realidad, sobre una posible transición energética dentro del capitalismo. 

Toni Jorge, Ecologistas en Acción de la Manchuela.20-1-2026

Para algunos parece que es posible una transición verde dentro de este sistema, y que lo que nos pasa no es una consecuencia directa del sistema, sino únicamente que el sistema eligió las fuentes equivocadas de energía (como si el desarrollo del capitalismo actual hubiera sido posible sin las fósiles). Es decir, puede existir un capitalismo bienintencionado y por lo tanto verde. El candor de esta afirmación es conmovedor.

Viene esto al cuento por la publicación en el salto de un artículo llamado “Biogás y biometano: una visión ecologista alternativa” por parte de tres miembros conocidos de Ecologistas en Acción. Dejando de lado que el mismo título del artículo resulta bastante confuso, ya que promete una visión alternativa, pero ¿alternativa a qué?, ya que no parece que la visión que lanzan se aleje demasiado del “código de buenas prácticas “promulgado por la patronal AEBIG. Con lo cual es de suponer que tendrán buena sintonía con ella. De hecho, todo el artículo no deja de ser una réplica de lo sostenido por el  ex secretario de dicha organización.

A estas alturas, vincular la expansión del biogás a la necesidad de tratamiento de los residuos es estar un poco miope, cuando vemos que las compañías que están detrás de esta expansión son en su mayoría las mismas que están detrás del impulso a las fósiles (que de manera indirecta generan los residuos). Por poner un pequeño ejemplo, tenemos a Repsol como impulsora o financiadora de macroplantas de biogás a la vez que está prometiendo triplicar su extracción de petróleo en Venezuela.

No cuestionar el sistema agroalimentario que genera esta desproporción de residuos a costa del uso masivo de energías fósiles y no ver en esto la auténtica raíz del problema es desviar la atención y priorizar el tratamiento ( rentable) en lugar de su reducción.

La UE y el gobierno de España nos tienen cada vez más acostumbrados a lanzar objetivos y principios que luego no se llevan a cabo por falta de voluntad real. Ejemplifica esto la falta de planificación que lleva a que la directiva II de renovables sea papel mojado. Se pretende que tanto la producción como el consumo sean de proximidad pero jamás se puso en marcha ninguna medida para que así sea (subvención de las plantas de autoconsumo con primas a la generación eléctrica por ejemplo). Por ello nos encontramos que la única salida son las plantas industriales de inyección a red. Cuando el poder de generación por superficie de planta es mucho mayor en el biogás que el de la fotovoltaica y eólica, se ha basado todo el desarrollo de eléctrica renovable a estas y nos encontraremos como nos encontramos. Haber dado un impulso a las plantas locales pequeñas de generación eléctrica hubiera permitido una buena gestión de los residuos y aportado estabilidad al sistema eléctrico. Estabilidad de la que actualmente carece y le tenemos que dar con las centrales de ciclo combinado.

La prioridad no debe de ser el tratamiento de los residuos, esto tiene que estar ineludiblemente supeditado a la reducción de los mismos y a poner coto a las actividades agroganaderas insostenibles productoras de los mismos. Pero es cierto, tal y como afirman, que el tratamiento debe de anteponerse a la producción de energía.

Pero no nos engañemos. ¿el tratamiento de los residuos debe de ser rentable o eficiente?. Por mucho que le demos vueltas, en nuestro sistema va a primar siempre la rentabilidad, porque esa obsesión por la rentabilidad es la que nos ha llevado a la situación en la que estamos. Y esta obsesión tiene un nombre: capitalismo y acumulación de capital.

Fuente: Plan de biometanización de la Junta de Castilla-La Mancha

La mención que hace a la la Directiva 2023/2413 ignora que esta directamente establece cuáles van a ser las “zonas de sacrificio”, y en el caso del biogás, las zonas que albergan más actividades insostenibles. Que se lo cuenten a la España rural.

Lo más hiriente y cómplice del artículo es el apoyo que da a las tesis del IDAE y de AEBIG suscribiendo al pie de la letra sus postulados. Ignorando quién está detrás de ese código de buenas prácticas y atribuyéndoles buenas intenciones en lo que es un colaboracionismo capitalista sin ambages. Invito a visitar la web de AEBIG y ver quiénes son sus socios: Repsol, redexis, Ric, Biovic, Genia y un largo etcétera. A poco que se indague, se verá que están detrás del desordenado crecimiento del sector y de las malas prácticas que denuncian en su propio código. ¿No es un poco paradójico?

Cuando aborda el tema de los residuos, además de partir de datos obsoletos, lanza alguna premisa cuestionable. Ejemplo de datos obsoletos son las cifras de purines, que afirma son de 50 millones de toneladas. Si miramos los datos oficiales del 2024, vemos que hay 35 millones de plazas, lo que, multiplicado por 2,15 toneladas de purín por plaza nos da 75 millones de toneladas. Respecto a la premisa, habla de la contaminación por nitratos con lo que suponemos asigna un papel reductor a las plantas de biogás, muy en la línea a lo mantenido por la patronal y por el ministerio. Con ello ignora que las plantas de biogás no son una solución a los nitratos al mantenerlos intactos en el digerido. Con lo que si utilizamos el digerido como fertilizante tendremos la misma cantidad de nitrógeno pero puesto en manos de gestores de residuos que a veces albergan pocos escrúpulos.

Hay un error de base, no sólo es una necesidad la reducción de las granjas intensivas, sino el cambio de modelo agroalimentario por otro más justo, más ético y sostenible. Y por lo tanto de sistema económico. El cambio a dietas basadas en plantas es otro postulado necesario, no es ético ni sostenible que ocho mil millones de personas críen animales de esta manera tan aberrante para alimentarse. Los autores parece que no saben utilizar el término “decrecimiento”, les recomiendo leer y ver a Hugo Abad Frías, un joven con las ideas bastante más claras al respecto. Decrecimiento y sistema capitalista son radicalmente antagonistas, no pueden coexistir. En el sistema vigente, cuando el PIB decrece es una masacre de los más desfavorecidos.

Fuente: La SER

Hay un párrafo de hecho en el que sin darse cuenta entra en contradicción con los propios postulados que mantiene en otro. Por un lado nos dijo que la prioridad y el fin de las plantas debía de ser el correcto tratamiento de los residuos ( lo cual suscribimos íntegramente), pero luego nos afirma que “ el aspecto más crítico para la viabilidad de la producción de biogás consiste en tener asegurado el suministro estable, continuo y asequible de las materias primas necesarias con la calidad adecuada “ ¿En que quedamos, el fin era el tratamiento correcto o la obtención del biogás? ¿Queríamos reducir la producción de residuos o garantizarnos un suministro estable de los mismos para producir biometano de una manera rentable?

Respecto al riesgo de que las plantas de biogás incentiven la ganadería intensiva, siempre hemos dicho que evidentemente no tiene porqué ser así, la producción depende de la demanda y si no hay demanda y mercado no habrá nuevas granjas. Pero también se puede dar el caso de que la existencia de una planta cercana abra la posibilidad a que, al no existir “factor limitante de contaminación de los residuos” no haya problemas para aprobar nuevos proyectos. Pero sobre todo, lo que siempre hemos defendido es que, al proporcionar un valor añadido a la ganadería industrial, la reducción de la misma es totalmente incompatible con el modelo de biometanización propuesto ( el 70% de los residuos con los que generaremos energía provendrá de esta). Si como sucede el modelo por el que tanto la UE como el estado español apuestan es de de las grandes plantas industriales de biometano por encima de las 150.000 toneladas, esto va a introducirnos en un círculo vicioso de necesidad de residuos y de ganadería industrial ( y no digo nueva, con la que ya tenemos nos sobra) para la generación de energía. Resulta un tanto malicioso comparar los residuos de ganadería industrial con los fangos de depuradora. A estas alturas, el mercado está totalmente desbocado, y la angustia por la obtención de energía para continuar el crecimiento está desatada. Abogar ahora porque cada  nueva instalación de granja industrial lleve aparejada su planta de autoconsumo es ser muy poco realista. Ese ya es un tren que perdimos.

Hace también equilibrismos en el penúltimo párrafo cuando habla de las dimensiones de las plantas al defender las necesidades en algunos casos de las plantas de gran tamaño justificando su necesidad en una inyección potente y estable a la red gasista. ¿Otra vez la finalidad ya no es el tratamiento correcto?¿ volvemos a priorizar la obtención de energía? Bueno, tengo una buena noticia para los autores, el sector ha abrazado completamente lo que dicen y por lo tanto ha decidido que ese suministro estable elevado de inyección a red justifica que el tamaño medio de planta sea de 160.000 toneladas porque, tal y como dicen ellos “lo pequeño no siempre es hermoso”.

Fuente; El Bierzo Noticias

En una épica conclusión, que seguro que agradará al lobby tanto como al ministerio, reproduce al dedillo lo sostenido por ambos, una sarta de generalidades. A la vez que constituye un insulto a todos los movimientos vecinales y plataformas que no ven en el desarrollo del biogás más que una continuación de la depredación salvaje por parte de los de siempre y con los intereses de siempre.

¡Enhorabuena, compañeros!

Respuesta a «Cuando la visión ecologista alternativa al biogás no es tan alternativa. A propósito de un artículo de El Salto»

  1. Avatar de Carmen
    Carmen

    Gracias Toni por dar voz a tantas y tantas personas que estamos muy preocupadas por lo que está pasando con el biometano, entre otras cosas, y que nos sentimos indefensas cuando asociaciones (muchas de las personas que las forman) que dicen velar por nuestro entorno y en las que hemos confiado hasta ahora, se ponen de lado más preocupadas por quedar bien y emitir argumentos «sesudos» que gusten a cuanta mas gente mejor en vez de estudiar la realidad del problema y tratar de solucionarlo.

Responder a Carmen Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas publicaciones
  • Europa debe aliarse con Rusia y frenar a Trump

    Con este es el tercer artículo (1º y 2ª) que miembros de nuestra redacción analizan las ultimas iniciativas que han provocado tantas controversias como las anteriores.

    Pedro Costa Morata/
    enero 23, 2026
  • Gaza sin adornos

    Autor: Spanish Revolution, enero 2026 Procedencia : Spanish Revolution en Instagram

    Redacción/
    enero 23, 2026
  • Proyecto neoliberal de vivienda social

    Autor: El Roto, 20 enero 2’26 Procedencia : El País.

    Redacción/
    enero 23, 2026
  • Un AVE antisocial, excesivo e inquietante

    Desde su condición de hijo de ferroviario y  su experiencia como alumno de Colegios de Huérfanos de Ferroviarios de León y Ávila, hasta su actual oposición al traslado de la estación de Renfe en Águilas, toda la vida de Pedro Costa ha estado signada por esa hermosa aventura humana que es viajar.

    Pedro Costa Morata/
    enero 23, 2026